¿Cómo se utilizan los indicadores bibliométricos para evaluar la investigación científica?


            En nuestros tiempos de creciente superespecialización no resulta raro que incluso científicos que trabajan en un mismo departamento tengan dificultades para poder entender y evaluar el trabajo de sus colegas. Por otra parte la evaluación por otros colegas está sujeta a sesgos y a la posible interferencia de criterios particularistas o de un cierto favoritismo. Ello hace que la evaluación objetiva del contenido de las contribuciones académicas resulte difícil y se hayan desarrollado tecnologías de la evaluación en un intento por mitigar los inconvenientes anteriores [Singer, 1989].   

            En una primera fase se intentaron valorar las contribuciones académicas individuales utilizando únicamente como variable la productividad académica. Ello dio lugar a una fiebre por publicar que se refleja en el conocido dicho "publica o muere". Las consecuencias de esta fiebre son de sobra conocidas y en países más avanzados que intentan ahora valorar la calidad de las publicaciones más que su número. Así, por ejemplo, algunas Universidades norteamericanas admiten un número limitado de publicaciones en los currículum vitae de los aspirantes a plazas de profesor o a los profesores que desean promocionarse a un puesto superior. El mismo criterio se sirve en España en la evaluación de la actividad investigadora por parte de la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora.

            La evaluación de la calidad de las publicaciones científicas es un problema que está lejos de haber sido resuelto. Uno de los puntos de vista sobre este problema enfatiza la opinión de los científicos expertos en el área en cuestión. Este criterio se sigue, por ejemplo, para evaluar los trabajos que se reciben para su publicación en revistas especializadas, para la concesión de ayudas y proyectos de investigación e incluso para la concesión de diversos premios y distinciones científicas [Campanario, 1993a]. Otro punto de vista sobre este problema aboga por una medida cuantitativa del impacto de las publicaciones científicas en un área determinada. Según Garfield y Welljams-Dorof, los índices de citas son útiles en la evaluación de la calidad de la investigación científica dado que el análisis del impacto y visibilidad de las publicaciones científicas supone una mejora evidente sobre la mera contabilidad de las mismas [Garfield y Welljams-Dorof, 1992]. Según este último criterio, el número de veces que es citada una publicación determinada es un reflejo de su utilidad y del impacto (positivo o negativo) de dicha publicación en la comunidad científica [Seglen, 1992, pág. 636], [Sikorav, 1991], [Garfield, 1983, pág. 9]. Un número elevado de citas a una publicación determinada es un indicio de que dicha publicación es visible [Rice, Borgman, Bednarski y Hart, 1989, pág. 259] y ha tenido alguna influencia en la comunidad científica. Revistas como Scientometrics, Journal of the American Society for the Information Sciences, Science Communication, y otras dedican una parte importante de su espacio a la publicación de artículos sobre evaluación del impacto de las publicaciones científicas y las dinámicas de la ciencia y de las publicaciones científicas. 
 

[Campanario, 1993a]

[Garfield y Welljams-Dorof, 1992]

[Garfield, 1983]

[Rice, Borgman, Bednarski y Hart, 1989]

[Seglen, 1992]

[Sikorav, 1991]

[Singer, 1989]

 

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