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¿Por qué se dice que la Historia de la Ciencia puede ser un arma de doble filo en la enseñanza de las ciencias?


            Como señala Sánchez Ron, la utilización de la Historia de la Ciencia como un recurso para favorecer el aprendizaje no está exenta de errores [Sánchez Ron, 1988]. Por tanto, un profesor que decida incluir la Historia de la Ciencia en su asignatura debería tener en cuenta algunas precauciones. En primer lugar, la Historia de la Ciencia es una disciplina en la que trabajan investigadores con diferentes puntos de vista y con relaciones conceptuales con otras disciplinas afines. Estos investigadores rara vez conciben su área en función de sus posibles aplicaciones en educación. Ello exige un análisis previo de los contenidos que se van a utilizar y una evaluación del grado de ajuste entre los objetivos que se persiguen con los contenidos históricos que se incluyen en el programa [Whitaker, 1979]. Por otra parte, la reconstrucción de los procesos de descubrimiento puede resultar muy complicada porque requiere el uso de técnicas, conceptos y teorías que en muchas ocasiones ya están obsoletos [Sánchez Ron, 1988, pág. 186]. El beneficio intelectual que se puede obtener de estas reconstrucciones tan laboriosas es, en general, escaso. Por esta razón existen dudas de que la Historia de la Ciencia sea un recurso adecuado para la formación de los estudiantes de las carreras técnicas y científicas. Como señala Sánchez Ron, está por demostrar que en estos contextos la Historia de la Ciencia tenga ventajas radicalmente mayores que los enfoques que se utilizan habitualmente [Sánchez Ron, 1988].

            Cuando la Historia de la Ciencia se utiliza para dar una continuidad y un sentido a los contenidos científicos se corre el riesgo de interpretar los conceptos que utilizaron los investigadores del pasado en términos de los conocimientos actuales [Kuhn, 1971]. Además de que ello supone una evidente falsificación, se corre el peligro de conseguir lo contrario de lo que se persigue. En efecto, uno de los objetivos del uso de la Historia de la Ciencia debería ser mostrar la evolución de los conocimientos científicos. Si se fuerza la Historia de la Ciencia hasta el punto de interpretar los conceptos, experiencias y teorías pasadas según el punto de vista actual, se estaría transmitiendo una visión estática del conocimiento científico como algo cristalizado que una vez que se construye permanece sin alteración: una de las ideas inadecuadas sobre la ciencia y el conocimiento científico más comunes entre los alumnos y, a veces, entre los propios profesores. Realmente, los peligros de un enfoque histórico en la enseñanza de la ciencia son tantos y tan grandes que Whitaker acuñó el término cuasihistoria para denominar al "resultado de numerosos libros de autores que han sentido la necesidad de dar vida a sus explicaciones con un poco de contenido histórico, pero que de hecho han reescrito la Historia acomodándola paso a paso a la Física" [Whitaker, 1979, pág. 109]. Lombardi ha discutido con detalle los múltiples problemas derivados de la simplificación, la reconstrucción o la interpretación de la Historia de la Ciencia como recurso para la enseñanza de las ciencias [Lombardi, 1997].


 

[Kuhn, 1971]
[Lombardi, 1997]
[Sánchez Ron, 1988]
[Whitaker, 1979]

 

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