UNA FOTOGRAFÍA Y UNOS DOCUMENTOS INÉDITOS SOBRE EL TORREÓN DE BEJANQUE Y EL INTENTO DE LA COMISIÓN DE MONUMENTOS DE GUADALAJARA DE IMPEDIR SU DERRIBO (Febrero-Marzo 1884) (1)
Miguel Ángel López
Trujillo
Universidad de Alcalá de Henares
Publicado originariamente en Actas del IV
Encuentro de
Historiadores del Valle del Henares, Alcalá de Henares,
1994,
pp.343-353 (ISBN: 84-87914-12-8).
1. OBJETIVOS
El objetivo principal de este trabajo es presentar una documentación de archivo inédita hasta la fecha. Gracias a ella podremos reconstruir el intento de la Comisión de monumentos históricos y artísticos de Guadalajara de evitar que entre los meses de febrero y marzo de 1884 la Puerta y el Torreón de Bejanque fuesen derribados.
Se pretende asimismo ilustrar el funcionamiento de la citada Comisión de monumentos en un caso concreto. Queremos hacer así un humilde homenaje a su labor en Guadalajara y recordar especialmente el trabajo de su entonces vicepresidente, don José Julio de la Fuente (2).
Por último deseamos dar a conocer la que probablemente sea la única fotografía que ha sobrevivido de la Puerta de Bejanque -hoy custodiada en el archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando-. Acompañan a esta fotografía una serie de nuevos datos sobre la puerta y una descripción de la misma escrita poco antes de su derribo por José Julio de la Fuente.
Esperamos vivamente que esta nueva información ayude a despejar la mayoría de las incógnitas que hay respecto a este monumento desaparecido.
2. DATOS CONOCIDOS HASTA EL MOMENTO SOBRE EL TORREÓN DE BEJANQUE
No es mucha la información que queda del Torreón de Bejanque. La escasa bibliografía existente sobre la muralla de Guadalajara apenas le dedican al torreón unos breves párrafos.
Su aspecto externo e interno es, sin embargo, relativamente conocido gracias a varias descripciones que se conservan y al plano que en 1846 dibujara la Academia de Ingenieros. Solo se sabía en cambio de un recuerdo gráfico del torreón: una ilustración a plumilla realizada en 1885 por el dibujante Pascó que fue incluida en la obra Guadalajara y Cuenca de José María Quadrado y Vicente de la Fuente, editada en 1886 (3). A pesar de la belleza del dibujo su utilidad desde el punto de vista científico es muy limitada. No ofrece mas que un somero retrato del exterior del monumento, sin referencia alguna al contexto urbanístico dentro del cual el torreón se localizaba.
Según Herrera Casado el Torreón de Bejanque era una de los mas interesantes "desde el punto de vista constructivo y estructural" (4). Este era una de las nuevas torres albarranas con que la muralla de Guadalajara, tras la reconquista de la ciudad, fue reforzada durante su reconstrucción. La estructura de este tipo de torres era básicamente similar: de planta pentagonal irregular, se añadía perpendicularmente al lienzo de la muralla. Varias puertas permitían el acceso directo al interior de la ciudad. Las torres eran coronadas con buhardas voladas o matacones. Su mayor eficacia militar respecto a las antiguas torres cuadradas -caso de la del Alamín o la de Alvarfáñez- hizo que fuesen preferidas como elemento defensivo.
La descripción que Pavón Maldonado nos hace del Torreón de Bejanque coincide con el esquema anteriormente expuesto: "Torre de cinco lados adosada a la muralla urbana; en el muro de la derecha y en el de la izquierda había sendos arcos de puertas, A y B, y entre ambas un espacio o habitación interior con bóveda de cañón desde el que podía acceder a un tercera puerta, C, separada de la A por un lienzo de muralla de la cerca urbana que en ese punto formaba ángulo recto, donde fue instalada la puerta C, de directo ingreso a la ciudad. (...) Esta torre fue demolida en el año 1884; quizá mucho antes el ingreso acodado descrito fue sustituido por una puerta mas sencilla abierta en la muralla contigua, la que recibiría el nombre de Zaragoza." (5)
3. LA PROPIEDAD DEL TORREÓN
Hasta su expropiación en 1879 la puerta de Bejanque había pertenecido a "los propios" de la ciudad, esto es, al Ayuntamiento de Guadalajara. Con anterioridad a este suceso había habido un par de intentos particulares para hacerse con su propiedad mas el ayuntamiento impidió ambos (6). El cambio de manos se produjo en 1879 cuando las leyes desamortizadoras declararon en venta todos los bienes y derechos reales pertenecientes al estudio y corporaciones civiles de la nación.
El terreno que ocupaba la puerta fue enajenado, tasado por los peritos del ayuntamiento en 1.620 pesetas y puesto a subasta pública el 8 de febrero de 1879. El mejor postor fue un tal Víctor Peinado quien ofreció el día del remate de la subasta (10 de marzo) una cantidad de 3.250 pesetas, pagaderas en 10 plazos. La venta se hizo efectiva el 4 de junio con la redacción y lectura ante notario de la pertinente escritura de venta. En ella se incluía una breve descripción de la finca vendida:
El 27 de abril de 1881 Peinado terminó de pagar a la Hacienda pública el último plazo de la compra del torreón. No tardó mas de dos días en elevar al ayuntamiento el permiso necesario para derribarla (8). La licencia se concedería sin problema alguno en la sesión ordinaria del día 6 de mayo (9).
4. LA INTERVENCIÓN DE LA COMISIÓN DE MONUMENTOS
La situación de la Puerta de Bejanque debió quedar estancada durante casi tres años a juzgar por el extraño vacío de documentación que tenemos. El silencio sobre los azares del torreón se rompe finalmente el 7 de febrero de 1884. Aquel día el alcalde de Guadalajara, Ezequiel de la Vega, envió una carta a la Comisión provincial de monumentos históricos y artísticos para comunicarles -no sin cierto tono de alarma- que el propietario del torreón se disponía por fin a demolerlo a finales del corriente mes.
En dicha carta el Alcalde de Guadalajara demostraba tener ahora toda la sensibilidad de la que había carecido por el monumento tres años atrás, cuando fue autorizado su derribo sin contemplaciones. Debido a la falta de otros datos la explicación de este extraño y repentino cambio de opinión del alcalde se nos escapa.
La carta concluía advirtiendo que el ayuntamiento no disponía en aquel momento del dinero necesario para recobrar el torreón de su nuevo propietario. Por esta razón, y habida cuenta de las mayores competencias que la Comisión de monumentos tenía sobre la materia, el alcalde rogaba de la misma que interviniera inmediatamente en el asunto, e impiera la demolición.
La noticia fue rápidamente transmitida por la comisión a sus inmediatas superiores, las Reales Academias de San Fernando y de la Historia (12), en una comunicación fechada el día siguiente -9 de febrero- y escrita por su vicepresidente José Julio de la Fuente. Su texto empezaba de la siguiente manera
La comunicación proseguía recordando que la Comisión de monumentos no hacía mas que cumplir con su obligación: elevar un informe a las Reales academias para consultarlos las diligencias a llevar a cabo antes de intervenir un derribo (14).
El vicepresidente de la comisión manifestó asimismo la gran desgracia que supondría para el patrimonio artístico de Guadalajara la pérdida del torreón.
Concluye la comunicación haciendo votos por un dictamen acertado de las Reales Academias.
5. SE SOLICITA LA FOTOGRAFÍA
La Comisión de monumentos recibió respuesta de Madrid el 13 de febrero. Tras la sesión ordinaria celebrada el día 11, la Real Academia de Bellas Artes había resuelto que "al objeto de proceder con el debido acierto en este asunto, sería conveniente que la misma [la Comisión de monumentos] remitiera a la brevedad posible, algún dibujo o fotografía del expresado torreón y los demás datos de que disponga sobre su importancia histórica y artística." (18)
Entre estas opciones la comisión optó por encargar una fotografía del torreón. Esta se envió, no sin cierto retraso, el primero de marzo de 1884 llegando a Madrid el día 3 según consta en el registro de la Real Academia de Bellas Artes (19). La comunicación que la acompañaba fue nuevamente redactada por José Julio de la Fuente.
Dicha comunicación comenzaba disculpándose de la tardanza con que la foto había sido realizada: la circunstancia de que en Guadalajara no tuviera residencia fija ningún fotógrafo había hecho necesario traer uno de Madrid. De la Fuente era consciente de que si se demoraban en exceso el torreón sería derribado antes de poder hacer algo para impedirlo. Tal y como se había solicitado, la comunicación incluía una minuciosa descripción del torreón de Bejanque para complementar la imagen fotográfica. Esta descripción constituye un valiosísimo testimonio de primera mano sobre como era el aspecto externo de la puerta de Bejanque y de su fábrica. De la Fuente era un persona con autoridad para hacerla; no en vano hemos de recordar que él era director y catedrático del Instituto de segunda enseñanza de la ciudad.
La descripción prosigue con una especulación sobre la fecha de construcción del torreón y la muralla.
Como consecuencia de esta argumentación De la Fuente deduce que la muralla, y por ende el torreón, fueron construidas antes de la invasión musulmana.
Concluía la comunicación con una llamada a la urgencia: cada día era vital si se quería salvar el torreón. La gravedad de la situación era tal que De la Fuente suplicó que, fuera cual fuese la decisión que alcanzaran las academias sobre el particular, esta se le comunicara telegráficamente para así ganar tiempo.
La ya varias veces mencionada fotografía que se tomó del torreón constituye la "pequeña joya" de nuestro trabajo. No hay constancia alguna que esta haya sido conocida o publicada con anterioridad. La imagen que nos presenta no es, sin embargo, totalmente desconocida; se corresponde exactamente con el grabado que Pascó dibujó en 1885. No cabe duda alguna de esta aseveración en nada que ambos son comparados - especialmente revelador es el detalle del caballero embozado situado a la derecha. Como el grabado está fechado en 1885, o sea, un año después de que el torreón fuese derribado, parece fácil suponer lo que debió de suceder: cuando Pascó recibió el encargo de dibujar la Puerta de Bejanque esta ya no se hallaría en pie. La única solución que le debió restar al artista fue copiar la fotografía que quedaba de ella.
La
Puerta de Bejanque en febrero de 1884, poco antes de ser
derruida. Compárese con el dibujo de Pascó de 1885.
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6. LA AUTORIZACIÓN DEL DERRIBO
Recibida la foto la Real Academia de Bellas Artes dictaminó -increíblemente- que el torreón carecía de interés artístico. La demolición quedó autorizada siempre y cuando las autoridades locales -Diputación Provincial y Ayuntamiento- no desearan conservarlo pagando los gastos de su propio bolsillo. La Comisión de monumentos de Guadalajara fue informada de esta decisión en una comunicación fechada el día 8 de marzo.
La academia se lavaba así las manos de un asunto al que no debió prestarle excesiva atención. Al ceder la conservación del Torreón de Bejanque a la aun menos interesada iniciativa local su destino había quedado sellado. Como ya sabemos ni el ayuntamiento ni la diputación decidieron emplear dinero alguno para comprarlo. El derribo debió hacerse efectivo poco tiempo después, en una fecha indeterminada, aunque con toda seguridad no posterior a 1885. Dos datos corroboran esta conclusión. Primero: en dicho año Pascó realizó el grabado del torreón y, como ya es sabido, este fue copiado de la fotografía. Segundo: al año siguiente (1886) se editó el libro Guadalajara y Cuenca en el cual daba su autor noticia de que el derribo se había producido en 1884 a pesar del vano intento de la Comisión de monumentos por impedirlo. (24)
Afortunadamente parte del cubo de la torre y algunos fragmentos de la muralla no desaparecieron completamente. En 1891 el propietario del torreón los emplearía junto con otros materiales procedentes del derribo para construirse una casa sobre el solar (25). Estos restos son hoy fácilmente visibles en la aún llamada Plaza de Bejanque. El mas importante de ellos es un trecho de 30 metros de longitud de muro de sillarejo calizo que se conserva en el Callejón de la Ronda (26).
7. CONCLUSIONES
1. La descripción que José Julio de la Fuente nos hace de la Puerta y del Torreón de Bejanque coinciden con las que ya se conocían anteriormente (como la mas arriba citada de Pavón Maldonado).
2. La causa fundamental de la desaparición del Torreón de Bejanque fue la falta de una conciencia generalizada a nivel privado y -mas grave- a nivel público de la importancia que tiene para una ciudad la conservación de su patrimonio histórico y artístico. Que el pueblo llano careciera de ese interés e inquietud hacia su patrimonio se puede achacar en cierta medida a su incultura, siendo por ende merecedor de disculpa. Lo que causa tremendo malestar es saber que los poderes públicos de aquellos años, ni disponían de dinero para estas necesidades, ni cuando llegaba la hora de actuar en defensa del patrimonio local ponían el suficiente empeño en protegerlo -tal y como se ha visto en el caso que nos ha ocupado-.
3. Siguiendo con el punto anterior, ha quedado claramente demostrado que tanto la Real Academia de la Historia como la de Bellas Artes no pusieron impedimento alguno a la demolición de la Puerta de Bejanque. Antes al contrario, su anuencia fue decisiva para que este se llevara a cabo, al revés de lo que pensaban José María Quadrado (27) y Layna Serrano (28).
4. Tenemos aquí un buen ejemplo de como el centralismo administrativo de la España de aquel entonces era bastante incompetente. Los académicos de las dos Reales Academias no tuvieron la suficiente vista desde Madrid para poder juzgar la importancia y la calidad de los restos monumentales de la provincia vecina. Tamaña falta de rigor provocó que Guadalajara fuese extirpada de otro pedazo de su historia.
5. Es de justicia destacar la importante labor que llevaron a cabo los miembros de la Comisión de monumentos de Guadalajara con José Julio de la Fuente al frente. Gracias a ellos conservamos la fotografía del torreón y unos datos del mismo que de otro modo se hubieran perdido. Además, su noble intento por salvarlo es una clara prueba de que, a pesar de tanta ignorancia, aún quedaban gentes en Guadalajara que repudiaban actuaciones tan irracionales sobre sus monumentos y su pasado. Sirvan al caso unas sentidas palabras que J. M. Quadrado escribió al año siguiente de haberse derribado el torreón. Por su significación merecen ser el punto y final que cierre este trabajo.
FUENTES ARCHIVISTICAS
A.M.G. - Archivo Municipal de Guadalajara
A.P.G. - Archivo Provincial de Guadalajara
R.A.B.A.S.F. - Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
BIBLIOGRAFÍA
"Topografía de la ciudad y de su recinto murado", Relaciones topográficas de España. Provincia de Guadalajara, Madrid, Real Academia de la Historia, 1914, Tomo V, pp. 87-90
HERRERA CASADO, ANTONIO "La muralla de Guadalajara", Wad-al-Hayara
(nº 13), Guadalajara, 1986, pp. 419-431
LAYNA SERRANO, FRANCISCO Historia de Guadalajara y sus
Mendozas en los siglos XV y XVI, Madrid, 1942, Tomo I
LÓPEZ TRUJILLO, MIGUEL ÁNGEL y GARCÍA-RISCO VIGARA, Mª CARMEN
Historia de la Comisión de Monumentos históricos y
artísticos de Guadalajara, inédito
PAVON MALDONADO, BASILIO Guadalajara medieval. Arte y
arquitectura árabe y mudéjar, Madrid, C.S.I.C., 1984
QUADRADO, JOSÉ MARÍA y DE LA FUENTE, VICENTE: España, sus
monumentos. Guadalajara y Cuenca. Tomo II de Castilla la Nueva,
Barcelona, Establecimiento tipográfico-editorial de Daniel
Cortezo y Cª, 1886
NOTAS
1. Este trabajo ha sido extraído del capítulo 9 de LÓPEZ TRUJILLO, MIGUEL ÁNGEL y GARCÍA-RISCO VIGARA, Mª CARMEN Historia de la Comisión de Monumentos históricos y artísticos de Guadalajara, inédito. Es el resultado de unas investigaciones efectuadas entre noviembre de 1993 y septiembre de 1994.
2. José Julio de la Fuente fue vicepresidente de la Comisión de monumentos de Guadalajara durante mas de diez años. Director y catedrático del Instituto local de segunda enseñanza, fue una de las personalidades intelectuales mas sobresalientes que tuvo la ciudad durante aquellos años.
3. QUADRADO, JOSÉ MARÍA y DE LA FUENTE, VICENTE: Guadalajara y Cuenca. España, sus monumentos. Tomo II de Castilla la Nueva, Barcelona, Establecimiento tipográfico-editorial de Daniel Cortezo y Cª, 1886
4. HERRERA CASADO, A. "La muralla de Guadalajara", Wad-al-Hayara (nº 13), Guadalajara, 1986, p. 430
5. PAVON MALDONADO, B. Guadalajara medieval. Arte y arquitectura árabe y mudéjar, Madrid, C.S.I.C., 1984, p. 37
6. El primer caso se refiere a la petición que Pío Gutiérrez hizo el 31 de enero de 1821 al Ayuntamiento de Guadalajara para que se le alquilase o vendiese un lienzo de la muralla de Bejanque. Esta lindaba a su finca y pretendía emplearla como cierre de su corral de ganado. Los procuradores del ayuntamiento inspeccionaron el lugar y determinaron que, como nadie había ejercido con anterioridad dominio particular sobre la muralla, ésta debía permanecer así. De acuerdo con las leyes que obligaban a la conservación de los monumentos antiguos la petición de Pío Gutiérrez fue considerada una usurpación de espacio público y consecuentemente. Se prohibieron además las comunicaciones entre la muralla y la propiedad vecina.
Esta petición fue repetida el 6 de agosto de 1875 por el nuevo propietario de la finca, Ángel Calvo. El ayuntamiento volvió a ordenar construir una cerca para cerrar el corral y desautorizó emplear el lienzo de muralla a tal fin.
Para mas información sobre estos sucesos véase "Escritura de venta judicial de una muralla en esta población procedente de propios a favor de Don Víctor Peinado y Alonso en precio de 3.250 pesetas", Protocolo notarial de 1879 de Mariano López Palacios, A.P.G. Sig. 3.387
7. Ídem
8. Solicitud de derribo de Víctor Peinado al ayuntamiento de Guadalajara de la muralla de Bejanque en 29-IV-1881, A.M.G, Legajo: Expedientes de obras 2H 764
9. Acta de la sesión ordinaria del Ayuntamiento de Guadalajara del día 6-V-1881 en A.M.G.
10. Comunicación del alcalde de Guadalajara Ezequiel de la Vega a la Comisión Provincial de Monumentos en 7-II-1884, A.P.G., Legajo: Comisión de monumentos 2
11. Idem
12. Las comisiones provinciales de monumentos dependían directamente de ambas Reales Academias según su reglamento del 24 de noviembre de 1865.
13. Comunicación del vicepresidente de la Comisión Provincial de Monumentos de Guadalajara José Julio de La Fuente a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 8-II-1884, R.A.B.A.S.F. Legajo: 44-3/4 (Existe un borrador de esta comunicación en A.P.G. Legajo: Comisión de monumentos 2)
14. Esto venía estipulado en los artículos 23 y 24 del reglamento de 1865.
15. Idem nota 13
16. Idem
17. Idem
18. Comunicación la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando a la Comisión provincial de monumentos de Guadalajara en 13-II-1884, A.P.G. Legajo: Comisión de monumentos 2 (Hay un borrador en R.A.B.A.S.F. Legajo: 44-3/4)
19. Esta fotografía se conserva en el legajo R.A.B.A.S.F. 44-3/4
20. Comunicación del vicepresidente de la Comisión provincial de monumentos de Guadalajara José Julián de la Fuente a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1-III-1884, R.A.B.A.S.F. Legajo: 44-3/4 (Existe un borrador en A.P.G. Legajo: Comisión de monumentos 2)
21. Idem
22. Idem. Sobre la época de la erección de las murallas de Guadalajara ya habían sido refutadas en el siglo pasado las especulaciones sobre un posible origen romano de las mismas. Resulta por consiguiente falsa la afirmación que De la Fuente hace en este párrafo. A modo de ejemplo véase "Topografía de la ciudad y de su recinto murado", Relaciones topográficas de España. Provincia de Guadalajara, Tomo V, Real Academia de la Historia, Madrid, 1914, pp. 87-90
23. Comunicación de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando al vicepresidente de la Comisión Provincial de Monumentos de Guadalajara en 8-III-1884, A.P.G. Legajo: Comisión de monumentos 2 (Existe un borrador en R.A.B.A.S.F. Legajo: 44-3/4)
24. QUADRADO, op. cit. p. 80
25. Memoria descriptiva del proyecto de una casa en el sur de la antigua Puerta de Bejanque de esta ciudad. Año de 1891., A.M.G. Legajo 2H 766b. En esta memoria se menciona que parte de los materiales procedentes de la muralla se emplearan en los cimientos del edificio y que el hormigón se confeccionaría con detritos de la piedra y morteros antiguos.
26. HERRERA CASADO, op. cit. p. 430
27. QUADRADO, op. cit. p. 80
28. LAYNA SERRANO, F. Historia de Guadalajara y sus Mendozas en los siglos XV y XVI, Tomo I, p. 85
29. QUADRADO, op. cit. p. 80