LA COMISIÓN DE MONUMENTOS DE GUADALAJARA (1835-1939). BREVE RESEÑA HISTÓRICA E INVENTARIO DE FUENTES

Miguel Ángel López Trujillo
María del Carmen García-Risco Vigara

Publicado originalmente en La investigación y las fuentes documentales
de los archivos
, Guadalajara, 1996, pp. 443-456, (ISBN 84-920925-2-9).

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1. INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS

La Comisión de Monumentos fue la primera institución oficial creada en la provincia de Guadalajara con dedicación exclusiva a la conservación e investigación del patrimonio histórico y artístico local. Aunque en funcionamiento desde 1835 no alcanzará su organización definitiva hasta la redacción de su primer reglamento en 1844. Con algunas reformas de reglamentación y funcionamiento la comisión seguirá funcionando con mayor o menor actividad hasta los años 70 del presente siglo. En este trabajo sin embargo sólo nos ocuparemos de los años anteriores a la Guerra Civil, mucho más interesantes desde el punto de vista histórico y de los que se conservan mayor cantidad de fondos documentales.

Dos son los objetivos que esta comunicación desea conseguir:

- Ofrecer una reseña histórica de la Comisión de Monumentos, aunque el escaso espacio disponible nos obliga a hacerlo de manera breve y sin profundizar en aspecto alguno.

- Ofrecer un inventario completo de todas las fuentes, tanto archivísticas cómo bibliográficas, que sobre la Comisión de Monumentos han podido ser localizadas.

Durante el ejercicio de sus funciones la comisión generó una importante cantidad de documentación. Mucha no deja de ser mero papeleo de gestión interna, pero la restante contiene noticias y datos inéditos hasta la fecha sobre el patrimonio y la historia de Guadalajara. Pretendemos hacer salir a la luz esta documentación y llamar la atención sobre el indudable valor histórico que posee.

Esta comunicación resume un trabajo de investigación, inédito hasta la fecha, elaborado para la Universidad de Alcalá durante el año 1994. La inexistencia de ninguna obra monográfica sobre la Comisión de Monumentos, a pesar del considerable interés su estudio podría tener para la historia y la historiografía de Guadalajara, nos ha hecho creer oportuno dar a conocer, aunque sea de forma sucinta, lo esencial de nuestras investigaciones y conclusiones.

2. RESEÑA HISTÓRICA

2.1 LA DESAMORTIZACIÓN Y LA COMISIÓN ANTERIOR A 1844

La desamortización de Mendizábal en Guadalajara -y en el resto de España- fue mala e improvisada. Una de sus más graves carencias fue la ingente cantidad de patrimonio de interés histórico-artístico que quedó abandonado a su suerte al haber perdido sus primitivos dueños, fundamentalmente la Iglesia. El Estado se vio obligado a hacerse cargo de su custodia y a desarrollar con urgencia un aparato administrativo para poderlo gestionar.

Dicho sistema consistió en crear en cada provincia una serie de comisiones de monumentos, compuestas por individuos ilustrados e interesados en la conservación de antigüedades. Sus funciones en un principio consistirían en la mera recuperación y almacenaje del patrimonio mueble que existía en monasterios y conventos desamortizados, principalmente libros y cuadros. Posteriormente sus competencias serían ampliadas hasta abarcar el patrimonio inmueble y el arqueológico. De ser meros recuperadores de objetos pasaron a ser verdaderas corporaciones científicas con responsabilidad en la divulgación del patrimonio, ya a través de la apertura de museos y bibliotecas, ya redactando trabajos de investigación.

La primeras de estas comisiones fue creada por la ley del 29 de julio de 1835, en pleno transcurso del proceso desamortizador. Su exclusiva función fue auxiliar a los comisionados de desamortización a elegir, inventariar y almacenar aquellos objetos que, pertenecientes a conventos y monasterios clausurados, tuviesen algún interés artístico o cultural. De la comisión que existió en Guadalajara sólo se conserva un documento. En él se planteaban ciertas dudas sobre su organización y se lamentaba -ya por primera vez- del escaso presupuesto del que se disponía. Sabemos más de sus actuaciones gracias a las investigaciones efectuadas durante 1882 por Don José Julio de la Fuente, presidente de la Comisión de Monumentos en aquel año. Gracias a la reseña histórica que del Museo Provincial que él mismo escribió sabemos que aquella comisión funcionó muy deficientemente porque no impidió en absoluto el expolio indiscriminado de objetos, a veces efectuado por los mismos comisionados. De la Fuente nos da unas cifras muy significativas: la comisión recogió veinte mil libros y mil cuadros de los cuales sólo se inventariaron doce mil y novecientos respectivamente para definitivamente llegar a Guadalajara cinco mil libros y ochocientos cuadros.

Esta primitiva comisión aumentó sus competencias en 1837. La Real Orden del 27 de mayo de aquel años creó en todas las capitales de provincia una Comisión Científica y Artística de cinco personas "inteligentes en literatura, ciencia y arte" para quedar encargada de recoger los objetos científicos y artísticos de los edificios desamortizados y -en esto constituye la novedad- para la fundación de bibliotecas y museos con los mismos.

En el caso concreto de Guadalajara esta segunda comisión permitió que el expolio de obras de arte continuase. El artículo 4ē de la R.O. del 27 de mayo de 1837 autorizaba a las comisiones científicas a subastar aquellas obras de arte que consideraban faltas de interés y emplear el dinero obtenido para poder sufragar sus gastos. La subasta organizada en Guadalajara tuvo lugar el 24 de octubre de 1839. Siempre según los datos proporcionados por De la Fuente -quien desgraciadamente no nos proporciona su fuente de información- en ella fueron vendidos por un dinero insignificante -1.396 reales- 268 cuadros y un número indeterminado de libros (aproximadamente el 95% de los que habían sido recogidos) Hubo además el agravante de que nadie se molestó en escribir un índice de las obras subastadas. De esta suerte desapareció para siempre una buena cantidad del patrimonio mueble de Guadalajara.

En lo que sí tuvo éxito la primitiva comisión fue en la apertura del primer museo de bellas artes y de la primera biblioteca pública que existieron en Guadalajara. El Museo Provincial de Bellas Artes fue creado por la ley del 27 de mayo 1837, pero su inauguración se retrasó hasta el 19 de noviembre de 1838 en una sala del edificio que ocupaba la Diputación Provincial -el antiguo Convento de La Piedad-.

Por su parte, la Biblioteca Provincial, creada por la ley del 6 de marzo de 1837, fue igualmente instalada en el Convento de la Piedad, aunque en un principio fue poco más que un almacén de libros. Su apertura al público, a diferencia del Museo, se retrasó hasta 1851 debido a la falta de presupuesto para ello.

Otras actuaciones de esta primitiva comisión de las que tenemos documentación conservada son las siguientes:

- En 1838 se elaboró una lista de edificios de la capital que merecían ser conservados por su valor artístico. Ésta constituyó la primera intervención de la comisión en el patrimonio inmueble. Otro papel de 1840 nos habla del inicio de una campaña para recuperar aquellos sepulcros de personajes célebres que tuvieran valor artístico. Nada más se sabrá sobre ambos asuntos.

- A petición del Ministerio de la Gobernación en 1842 se elaboró un informe sobre los trabajos realizados por la comisión hasta aquel año, incluyendo el estado en que se encontraban el Museo y Bibliotecas provinciales. Dicho informe constituye una de las fuentes de información más importantes sobre la comisión de aquellos años.

2.2 LOS AÑOS DE MAYOR ACTIVIDAD (1844-1846)

A raíz del deficiente funcionamiento de la mayoría de las comisiones científicas y artísticas de todo el país, el Estado decidió reformarlas profundamente. La Real Orden de 12 de junio de 1844 creó en cada provincia una Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos. Este nuevo sistema de comisiones contó con dos novedades fundamentales: la primera de ellas fue la redacción, por vez primera, de un reglamento -publicado el 24 de julio de 1844- que determinaba sus competencias y guiaba sus intervenciones. La segunda fue la creación en Madrid de una Comisión Central para dirigir a las provinciales y evitar así la desorganización que había imperado hasta aquel entonces entre ellas.

Cinco personas seguían componiendo estas comisiones. Sus cometidos eran los siguientes:

- Informar, vigilar e intervenir en la conservación y restauración de los monumentos históricos y artísticos propiedad del estado.

- Crear Museos de Bellas Artes, Bibliotecas y Archivos Provinciales y elaborar catálogos de los mismos.

- Dirección de excavaciones arqueológicas.

- Realización y publicación de trabajos académicos y de investigación.

Para llevar a cabo estos objetivos con mayor eficacia las comisiones fueron divididas en tres secciones: bibliotecas y archivos, escultura y pintura y arqueología y arquitectura.

Al final de cada año cada comisión de monumentos debía entregar a la central una memoria de sus actividades sección por sección. Juntando todas ellas la central debía elaborar y publicar cada año una memoria global sobre la protección del patrimonio histórico y artístico en España. Esto sin embargo no fue así. Ya por falta de dinero ya por falta de interés la Comisión Central sólo escribió dos memorias -en 1845 y 1856- de las cuáles sólo la primera llegó a publicarse.

En el caso concreto de Guadalajara los tres primeros años de existencia de esta nueva comisión provincial (1844-1846) fueron los de mayor actividad de la misma. Así lo demuestra el hecho de ser éste el período del que se conserva mayor volumen de documentación de archivo y en el que se escribió la única memoria que hoy conservamos -la de 1845-, la cual constituye otra fuente fundamental para reconstruir la historia de la comisión.

Centrémonos ahora en los trabajos de cada sección.

La sección primera tuvo cómo único objetivo la apertura al público de la Biblioteca Provincial, cuyos libros permanecían almacenados en la Diputación desde 1837. La solución a la que se llegó fue juntar los libros de la Biblioteca Provincial con los de la biblioteca del Instituto de Segunda Enseñanza -sito también en el Convento de La Piedad- para poder ahorrarse el dinero que supondría el mantener funcionando dos bibliotecas a la vez. Pese a esta medida la Biblioteca Provincial conservó en todo momento su independencia administrativa. Esta situación permaneció así hasta que en 1850 la Biblioteca del Instituto fue cerrada debido a dificultades económicas.

Con respecto a la sección segunda, se conserva documentación referida a los siguientes asuntos:

- La Comisión Central obligó a repetir el inventario de pinturas del Museo Provincial hasta tres veces -en 1844, 1845 y 1846- debido a que no cumplía las condiciones exigidas. Finalmente en 1846 fue autorizada su publicación. En él se incluía un listado y breve descripción de los 451 cuadros con los que en aquel entonces contaba el museo.

- En 1844 se trasladó al museo el sepulcro de Doña Aldonza de Mendoza, recuperándolo del ruinoso Monasterio de Lupiana. Ésta pieza sería el orgullo del museo hasta su polémica donación en 1868 al Museo Arqueológico Nacional. En 1845 dos nuevos sepulcros fueron también trasladados: los de Iñigo de Mendoza y Elvira de Quiñones, Condes de Tendilla.

En lo referente a la sección tercera la documentación se refiere a los siguientes asuntos:

- La Real Orden del 2 abril 1844 ordenó realizar provincia por provincia el primer intento de inventario monumental que se hizo en España. Las comisiones de monumentos recibieron el encargo en sus respectivos territorios. En nuestro caso la Comisión de Monumentos de Guadalajara envió por correo entre diciembre de 1844 y junio de 1845 una encuesta a cada pueblo de la provincia para solicitar del alcalde y del cura párroco locales la localización y la descripción de aquellos objetos muebles e inmuebles que consideraran de interés histórico o artístico. La mayoría de las encuestas fueron rellenadas muy deficientemente y, que se sepa, jamás se elaboró con ellas estadística monumental alguna. Pese a todo la comisión conservó y resumió las más importantes cómo fuente de información. Actualmente el Archivo Provincial de Guadalajara conserva 348 encuestas. Al tratarse del primer -aunque muy incompleto- inventario monumental que se hizo en Guadalajara estas encuestas tienen un valor histórico e historiográfico excepcional.

- En 1846 también se intentó hacer un cuestionario -por segunda vez- sobre la existencia en la provincia de sepulcros de personajes célebres. Sólo se conservan 8 encuestas lo cual parece indicar que aquel proyecto debió quedar también interrumpido.

- Entre 1845 y 1846 la sección tercera llevó a cabo unas excavaciones arqueológicas en las villas de Hijes y Checa. También se hizo cargo en 1845 de un tesorillo de cincuenta monedas que había aparecido en Zorita de los Canes. Por último en 1846 la sección tercera trató de trasladar desde Molina de Aragón al Museo Provincial los sepulcros de Doña Blanca y Doña Mofalda, señoras de Molina. El traslado no se hizo efectivo ante la oposición del pueblo molinés.

2.3 LA PRIMERA DESAPARICIÓN (1847-1867)

A partir del año 1847 la comisión de monumentos dejó de funcionar con el grado de actividad que hasta entonces había tenido, como se deduce del tremendo descenso que hay en el volumen de documentación conservada. De 1848 y 1849 nada sabemos. De 1850 sólo tenemos conocimiento de que seguían haciéndose excavaciones arqueológicas en Hijes, cuyos hallazgos serían donados años después al Museo Arqueológico Nacional. Hasta 1855 apenas quedan algunas noticias sueltas referidas a la biblioteca.

La Biblioteca Provincial fue abierta de nuevo al público el 2 de enero 1851. Se conserva un informe sobre su estado durante aquel año. Los datos más relevantes que en él se incluían eran la inversión que la Diputación había hecho para comprar libros y estanterías -2.000 reales-, su inventario completo -1.623 volúmenes y 6 manuscritos-, el número de obras que se añadían al año -aproximadamente 25- y la inexistencia de un catálogo impreso y ordenado. En 1855 la Comisión de Monumentos dejó de tener competencias sobre la biblioteca tras cederselas completamente al Instituto de Segunda Enseñanza.

Fue a partir de estos años cuando la comisión comenzó a verse aquejada con un problema que en años venideros afectó de manera tan profunda su funcionamiento que la hizo dejar de convocarse para posteriormente desaparecer: la falta de miembros. En 1855, ante la inminencia de una nueva desamortización -la de Madoz- la Comisión Central trató de reorganizar no menos de 23 comisiones de monumentos que permanecían paradas. El objetivo era evitar repetir que se produjeran nuevas destrucciones en el patrimonio histórico-artístico. Tal y como viene reflejado en la memoria de la Comisión Central de 1856, la Comisión de Monumentos de Guadalajara era una de las que no trabajaban debido a la ausencia de algunos de sus miembros. Se dispuso por tanto que dicha comisión se reorganizase para dotar a la provincia de un organismo para que vigilara su patrimonio durante la desamortización que estaba a punto de comenzar.

Aquel intento de reorganización quedó interrumpido y olvidado cuando la Ley de Instrucción pública de 9 de septiembre de 1857 suprimió la Comisión Central y transfirió sus competencias a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y a la Real Academia de la Historia. De esta suerte la Comisión de Monumentos de Guadalajara interrumpió sus actividades definitivamente hasta que no fue reconstituida en 1868. Solamente el Gobernador Civil de la provincia, en su calidad de presidente de la comisión, siguió llevando a cabo las gestiones relacionadas con la protección del patrimonio de Guadalajara. Así sucedió en 1859 y 1860 con motivo del descubrimiento de unos restos arqueológicos en la villa de Espinosa de Henares durante la apertura del trazado de la vía del ferrocarril.

Prueba de que el patrimonio de Guadalajara careció de una protección institucional efectiva durante aquellos años es el asunto que pasamos a continuación a referir. Para probar unos nuevos cañones el ejército decidió en octubre de 1860 bombardear unos lienzos de la muralla medieval de Molina de Aragón porque los consideraba inútiles. Afortunadamente la muralla consiguió salvarse debido a que la Academia de Bellas Artes, y no la Comisión de Monumentos, intercedió por ella ante la reina.

La desaparición de la Comisión de Monumentos fue aprovechada en 1861 por parte de la Diputación Provincial para cerrar caprichosamente el Museo Provincial de Bellas Artes. La excusa fue que se deseaba utilizar cómo salón de sesiones la sala que el museo ocupaba. Los cuadros se almacenaron en otra habitación de la misma Diputación pero sin condiciones para ser exhibidos. Cuando se supo que las obras estaban guardadas sin servir de provecho a nadie diversas instituciones -entre las que se encontraban el Obispo de Sigüenza, el Instituto de Segunda Enseñanza y la Casa de Expósitos- solicitaron que se les entregaran en depósito algunos cuadros para darles así algún uso y mejor cuidado. La Diputación no puso reparo alguno. De esta suerte no sólo fue cerrado el museo sino que además sus fondos comenzaron a dispersarse. Tenemos aquí un claro ejemplo de cómo los mismos poderes públicos trataban con absoluto desprecio no sólo el patrimonio sino también la labor de aquellos que procuraban conservarlo.

En 1865 fue redactado un nuevo reglamento para las Comisiones Provinciales. Sin embargo éste fracasaría debido a dos insuficiencias: la primera fue que convirtió las comisiones en cuerpos consultivos de la Diputación Provincial sin poder de intervención alguno; la segunda fue la incapacidad de desarrollar un sistema eficaz para que las comisiones no dejaran de funcionar por falta de componentes. Ese concretamente fue el caso de Guadalajara, donde la falta de corresponsales, que ya había acarreado una primera desaparición, seguiría siendo endémica hasta 1939 con la única excepción de un breve período entre 1872 y 1873.

2.4 BREVE RECUPERACIÓN (1867-1873)

Con motivo de la creación del Museo Arqueológico Nacional una real orden de 1867 demandó a todas las comisiones de monumentos que donasen algunas de sus mejores piezas para representar a sus provincias respectivas. En Guadalajara la Comisión de Monumentos, debido a la circunstancia de que su Museo Provincial se encontraba cerrado y era exclusivamente de pintura, envió algunas de sus piezas arqueológicas más valiosas: una lápida caliza encontrada en 1864 con una leyenda en la que se mencionaba a Fray Francisco Jiménez Cisneros, el conjunto de las antigüedades encontradas en la villa de Hijes y el sepulcro de Doña Aldonza de Mendoza. Esta última donación fue muy polémica y la Diputación provincial trató de impedirla. No en vano el valor de la pieza era excepcional y al encontrarse almacenada dentro de la propia Diputación ésta la consideraba ya de su propiedad. Sin embargo la ley estaba de parte del Museo Arqueológico por lo que no hubo reparo alguno en privar a Guadalajara de una de sus mejores obras de arte.

La Academia de Bellas Artes ayudó a la Comisión de Monumentos de Guadalajara entre septiembre de 1867 y febrero de 1868 a completar su plantilla de comisionados. Finalmente el 28 de febrero se reconstituyó oficialmente. Como objetivo prioritario se propuso la restauración del Museo de Bellas Artes y para ello fue necesario empezar a localizar todas aquellas obras cedidas a otras instituciones desde 1861. No acababan de comenzar las pesquisas cuando la revolución de 1868 interrumpió las actividades de la comisión hasta 1872.

En 1872, recuperada en parte la estabilidad política, fue de nuevo la iniciativa de la Academia de San Fernando la que volvió a reorganizar comisiones de monumentos por toda España, incluida la de Guadalajara. En diciembre de 1872 ésta presentó una lista de candidatos para recomponerla, la cual fue aceptada por la Academia sin ningún problema. La Comisión volvió a ser reconstituida en enero de 1873.

De nuevo el objetivo primordial que se marcó fue la recuperación del museo. Se localizaron en diversas instituciones 441 de los 451 cuadros inventariados en 1846. El Duque del Infantado cedió desinteresadamente una sala de su palacio para exhibirlos. Los fondos para su reapertura -500 pts- fueron facilitados por la Diputación. El 2 de marzo de 1873 finalmente volvió a abrirse al público.

2.5 NUEVA VUELTA AL ABANDONO

A pesar del éxito que supuso la reapertura del museo la falta de dinero comenzó a afectar de nuevo al funcionamiento de la comisión. Gracias a un documento de 1874 sabemos que la Diputación de Guadalajara, debido a la situación de guerra civil que se vivía en aquellos momentos, carecía de fondos no sólo para poder mejorar las instalaciones del museo sino incluso para las necesidades básicas de la comisión. Más adelante se confesaba que en tal ambiente la comisión no tenía ni asuntos de que tratar ni razones para seguir trabajando y que por lo tanto no se celebrarían sus juntas hasta que mejorara la situación interna del país.

La documentación desaparece de nuevo hasta 1877. En aquel año el Duque del Infantado trató de expulsar al museo de la sala que ocupaba en su palacio para poderla arrendar. Don José Julio de la Fuente consiguió que el Ateneo Científico local pagara el arriendo demandado por el Duque y que los cuadros permanecieran donde estaban. Fue por poco tiempo. En 1879 el Palacio del Infantado fue convertido en un colegio para huérfanos de militares. El museo sí fue desmontado en esta ocasión y los cuadros se almacenaron en una buhardilla del Convento de la Concepción.

Además de la escasez de dinero la comisión comenzó de nuevo a no convocarse por falta o absentismo de sus miembros. Se conservan algunas comunicaciones en las que se proponía desesperadamente algún que otro candidato, pero en ningún documento se afirma que la comisión estuviera completa y celebrara sus juntas regularmente. Por ésta razón la documentación existente a partir de 1877 es ya escasísima. Así hasta 1882 sólo tenemos cinco documentos.

En uno de ellos la Academia de Bellas Artes pasaba a la comisión un interrogatorio en el que se indagaba el estado en que se encontraba el Museo Provincial. La contestación de este interrogatorio fue una reseña histórica del museo escrita por Don José Julio de la Fuente. Este trabajo constituye una de las fuentes básicas para la historia, no sólo del museo, sino de la propia comisión, debido a la cantidad de información que nos proporciona. La reseña histórica tiene además un valor archivístico adicional: su autor no hace referencia a casi ningún acontecimiento de la historia de la comisión del que no se conserve actualmente su documentación de archivo. Deducimos por lo tanto que apenas han debido perderse fondos de la comisión desde 1883 hasta hoy. Para recompensar a su autor la reseña fue publicada en junio de 1883 en el Boletín de la Academia de Bellas Artes. Era la primera vez que un miembro de la Comisión de Monumentos de Guadalajara gozaba de tal honor.

La reseña nos informa además de que en aquel año se estaban realizando obras en el Convento de la Piedad para reinstalar allí el museo. Sin embargo éste siguió sin abrirse y sus cuadros dispersándose. En 1899, debido a la amenaza de ruina que sufría el ala de la Piedad donde se almacenaban los cuadros, se decidió su traslado a un almacén del nuevo palacio de la Diputación, hecho que no tuvo lugar hasta septiembre de 1900. A pesar de que en 1902 se elaboró un nuevo catálogo como paso previo a una pronta reapertura, los cuadros permanecieron allí olvidados hasta que en 1973 se abrió el actual Museo Provincial de Guadalajara.

La última intervención importante de la que tenemos documentación se refiere al intento de impedir en 1884 la demolición del Torreón de Bejanque, uno de los últimos restos de la muralla medieval de Guadalajara. La comisión fracasó en su empresa pero nos dejó escrita una interesante descripción de primera mano de la torre e hizo la única fotografía que de ella nos queda, recientemente descubierta.

2.6 LA DESAPARICIÓN DEFINITIVA

A partir de 1885 y hasta 1939 la escasísima documentación que se conserva se refiere exclusivamente a la falta de personal y al absentismo de los corresponsales. La mayor parte de ellos no eran residentes en Guadalajara y muy raramente se trasladaban allí para atender las necesidades del patrimonio local. Los restantes o fallecían y no eran sustituidos o cambiaban de trabajo y desatendían sus obligaciones para con la comisión. Hay que tener en cuenta además que el cargo de comisionado era honorífico y gratuito, por lo cual no existía ni siquiera un estímulo monetario para trabajar. Tampoco los poderes públicos de Guadalajara tuvieron interés en volver a hacerla funcionar. Así entre unos y otros la comisión quedó reducida en 1894 a dos personas. De esta suerte Guadalajara carecería así hasta 1939 de una institución oficial que defendiera su patrimonio histórico y artístico. La comisión no consiguió reunirse más que un puñado de veces pero no debió de intervenir en prácticamente ningún asunto. En ocasiones fue sólo la iniciativa de algún particular la que cumpliría con las funciones de la comisión. Ese fue el caso del conocido historiador Francisco Layna Serrano.

En 1903 se trató sin éxito de reconstituir nuevamente la Comisión de Monumentos. Incluso se conservan comunicaciones respecto a un par de intervenciones -impedir la subasta de la Capilla de las Urbianas y la recuperación del sepulcro de doña Brianda de Mendoza- que debieron quedar en nada, como se deduce de la inexistencia de documentación posterior. Entre 1903 y 1918, la comisión no llegó a convocarse, ni siquiera cuando en 1914 la Capilla de Luis de Lucena fue declarada Monumento Nacional -circunstancia que se daba por primera vez en Guadalajara-.

Con motivo de la redacción en 1918 de un nuevo reglamento para el funcionamiento de las comisiones de monumentos, hubo un nuevo intento de recuperar la de Guadalajara. A partir de aquel año el secretario Juan Diges Antón dirigió varias comunicaciones a la Academia de Bellas Artes solicitando -otra vez- que se nombraran nuevos corresponsales. En aquel año la comisión estaba reducida a cuatro miembros y tres de ellos apenas podían trabajar debido a su avanzada edad. Pese a que en junio de 1922 la comisión volvió a reconstituirse con 5 individuos, ésta no retomó sus actividades. Tras varios fallecimientos, incluido el del propio Diges, en 1928 la comisión quedó reducida a un sólo miembro: Luis Cordavias.

No queda ya más documentación hasta 1939, a excepción de una comunicación de 1934 en la que se nombraba corresponsal por Guadalajara a Don Francisco Layna Serrano. Fue precisamente bajo su presidencia cuando la comisión volvería a ser convocada, tras el final de la Guerra Civil, el 16 de diciembre de 1939. Según el acta de aquel día la Comisión de Monumentos había dejado de trabajar en febrero de 1936 y había sido oficialmente disuelta en diciembre.

Este documento también nos ratifica la inexistencia de un libro de actas anterior a esa fecha -apenas se conservan algunas actas parciales escritas en hojas sueltas- lo cual nos confirma que, en efecto, la comisión no se reunía periódicamente.

Las primeros objetivos que se marcó la nueva comisión fueron recuperar el patrimonio más seriamente dañado durante la Guerra: los palacios del Infantado de Guadalajara y de Medinaceli de Cogolludo y la reconstrucción de la portada de Hita, amén, por supuesto, de recuperar el Museo Provincial de Bellas Artes. Así comenzaría una nueva época de actividades de la comisión, indisolublemente ligada a Layna Serrano. Esta circunstancia sin embargo hizo que sus actividades siguieran siendo limitadas. Las obligaciones personales de Layna en Madrid impedirían que la comisión tuviera un nivel de actividad importante(1) y las funciones de la comisión a lo largo de la segunda mitad del siglo serían poco a poco traspasadas a otras instituciones.

2.7 CONCLUSIONES SOBRE LA HISTORIA DE LA COMISIÓN

Los objetivos de las comisiones provinciales de monumentos fueron muy ambiciosos para su época puesto que aún no se había desarrollado una conciencia a nivel popular de la necesidad de conservar el patrimonio histórico y artístico. Por esta razón su trabajo jamás contó con el interés social ni de particulares ni de los propios poderes públicos. De esta manera el patrimonio de Guadalajara siguió maltratándose durante los años de actividad de la comisión.

Por otro lado importantes problemas aquejaron su funcionamiento. De una parte la falta de dinero, ya que en un país tan pobre como España el Estado tenía preferencias más urgentes en las que invertir capital que en la conservación de antigüedades. De otra, la mayoría de los miembros no dedicaron a la comisión todo el tiempo que ésta merecía con lo cual jamás pudo organizarse sólidamente ni llevar a cabo una actividad continuada. A esto contribuyó además el hecho de que sus miembros no trabajaban exclusivamente para ella, sino que cómo profesionales liberales que eran, sólo la dedicaban parte de su tiempo libre.

En consecuencia y a pesar de su larga existencia, los resultados que obtuvo la comisión en defensa del patrimonio fueron modestos. Aún así hubo actuaciones de importancia: rescató cuadros y libros de la vorágine desamortizadora, fundó el primer museo y biblioteca públicas provinciales y catalogó sus obras, impidió derribos de edificios y salvó algunos objetos artísticos de una posible desaparición. Fue además un organismo pionero a nivel provincial en algunos campos científicos -caso de la investigación arqueológica o de la elaboración de inventarios monumentales- y consiguió reunir una buena cantidad de noticias y datos relativos al patrimonio de Guadalajara que de otra manera se hubieran perdido.

A pesar de sus insuficientes resultados hay que felicitarse porque existieran en aquellos años gentes que se adelantaran a su época, supieran apreciar el valor del patrimonio cultural que habían heredado de sus antepasados, y salvaran parte del mismo para que hoy nosotros podamos seguir disfrutándolo.

3. INVENTARIO DE FUENTES

3.1 FONDOS ARCHIVISTICOS

El eventual funcionamiento de la comisión a lo largo de muchos años fue causa de que sus fondos -aproximadamente 350 documentos- no sean tan extensos como cabría esperar de un siglo de actividad.

He aquí una lista con todos los archivos que contienen documentación de la Comisión de Monumentos fechada hasta 1939. Aunque consideramos haber localizado la casi totalidad de los fondos referidos a aquellos años, no se descarta la posibilidad de encontrar más en otros archivos. Hay que destacar que los más importantes son los del Archivo Provincial de Guadalajara y el de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

ARCHIVO DEL INSTITUTO DE ENSEÑANZA MEDIA BRIANDA DE MENDOZA. Legajo: "Biblioteca" (Papeleo en general sobre la Biblioteca Provincial)

ARCHIVO GENERAL DE LA ADMINISTRACIÓN.

Libros: Educación y ciencia 6.720 (sobre las donaciones de objetos al Museo Arqueológico Nacional), 6.738 (sobre la Biblioteca Provincial) y 6.771 (sobre las excavaciones arqueológicas en Espinosa de Henares y la recuperación del Museo Provincial en 1873).

ARCHIVO PROVINCIAL DE GUADALAJARA.

Legajos: Comisión de Monumentos 1, 2 (siglo XIX) 3, 4, 5 y 6 (siglo XX) (Diversos asuntos en general).

BIBLIOTECA PROVINCIAL DE GUADALAJARA.

Legajo: "Comisión de Monumentos. Inventario de los cuadros existentes en el Museo de pinturas establecido en esta capital." (Varios inventarios manuscritos de objetos del Museo Provincial y un interesante inventario de los documentos del archivo de la Comisión en 1873)

ARCHIVO DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL.

Legajo: 1868-103 A-B-C (Papeleo referente a los objetos donados por la Comisión)

ARCHIVO DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA.

Legajo: "Comisión de Monumentos de Guadalajara" (Pequeño legajo de apenas 11 documentos)

ARCHIVO DE LA REAL ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE SAN FERNANDO.

Legajos exclusivamente sobre la Comisión de Monumentos:

- 48-3/2 (Documentos anteriores a 1883)

- 44-3/4 (Documentos desde 1883)

- 55-1/2 (4 documentos sobre el intento de reorganización de 1855)

- 55-3/2 (Documentación sobre los intentos reorganización durante el siglo XIX)

- 58-21/4 (Documentación sobre los intentos reorganización durante el siglo XX)

- 60-3/4 (4 documentos sobre el intento de elaboración del catálogo monumental y artístico de la provincia en 1902)

Otros legajos utilizados en este trabajo:

- 55-2/2 (Legislación relacionada con las comisiones de monumentos)

- 55-4/2 (Borrador de la memoria de la Comisión Central de 1856)

 

3.2. FUENTES BIBLIOGRÁFICAS.

Muy poco se ha escrito todavía sobre las Comisiones Provinciales en toda España. Aquí únicamente incluiremos aquellas obras en las que se menciona a la Comisión de Monumentos de Guadalajara.


BAQUERIZO, CARMELO "Reseña histórica del Museo provincial" en Catálogos de los cuadros de pintura, escultura y monedas existentes en el Palacio de la Excelentísima Diputación Provincial, Guadalajara, Diputación provincial, 1902, pp. 3-21 (El autor copia prácticamente la totalidad del manuscrito de DE LA FUENTE, El museo provincial... limitándose nada más a completar la historia del museo desde 1872 a 1902)

Catálogo de los cuadros de pintura y escultura que existen en el museo establecido en un Edificio-Convento que fue de la piedad, Guadalajara, Imprenta Ruiz y Hermanos, 1846

DE LA FUENTE, JOSÉ JULIO, El museo provincial de Guadalajara en el Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de junio de 1883, pp. 163-177. (El manuscrito de este trabajo se encuentra en el archivo de la Real Academia de Bellas Artes, legajo 44-3/4)

DE LUXAN MELENDEZ, SANTIAGO "La Biblioteca Provincial de Guadalajara en el siglo XIX (1837-1895)", Wad-al-Hayara, Guadalajara, 1981, pp. 247-344

LAYNA SERRANO, FRANCISCO Historia de Guadalajara y sus Mendozas en los siglos XV y XVI, 4 Tomos, Madrid, C.S.I.C., 1942 (La Comisión de Monumentos es mencionada en el tomo I p. 85 y en el tomo IV pp. 286-287)

LÓPEZ TRUJILLO, MIGUEL ÁNGEL "Una fotografía y unos documentos inéditos sobre el Torreón de Bejanque y el intento de la Comisión de Monumentos de Guadalajara de impedir su derribo (febrero-marzo 1884)", Actas del IV Encuentro de historiadores del Valle del Henares, Alcalá de Henares, 1994, pp. 343-353

Memoria comprensiva de los trabajos verificados por las comisiones de monumentos históricos y artísticos del reino desde 1ē de julio de 1844 hasta igual fecha de 1845, Madrid, Imprenta Nacional, 1845

Museo Provincial de Guadalajara. Guía de la sección de Bellas Artes, Guadalajara, 1986

QUADRADO, JOSÉ MARÍA y DE LA FUENTE, VICENTE: Guadalajara y Cuenca "España, sus monumentos. Tomo II de Castilla la Nueva", Barcelona, Establecimiento tipográfico-editorial de Daniel Cortezo y CĒ, 1886 (sólo hay dos breves menciones a la Comisión de Monumentos en las páginas 68 y 80)

SERRANO MORALES, RIANSARES y CABALLERO GARCÍA, ANTONIO "Los fondos de la Comisión Provincial de Monumentos y del Patronato provincial para el fomento de las Bibliotecas, Archivos y Museos Arqueológicos, conservados en el Archivo Histórico Provincial de Guadalajara", Wad-al-Hayara nē 21, Guadalajara, 1994, pp. 343-365

Información y bibliografía sobre las comisiones de monumentos en general puede ser encontrada en SERRANO MORALES, RIANSARES y CABALLERO GARCÍA, ANTONIO "Los fondos..." y muy especialmente en MUÑOZ COSME, ALFONSO La conservación del patrimonio arquitectónico español, Madrid, Ministerio de Cultura, 1989

NOTAS

  1. Agradecemos a Doña Juana Quílez este dato desconocido por los autores. [Volver al texto]

 

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