VESTIGIOS DE UNA POSIBLE CENTURIATIO ROMANA
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La presente comunicación tiene como objeto dar a conocer una serie de restos que creemos pueden pertenecer a un antiguo parcelario romano excepcionalmente conservado
(1).El interés del trabajo radica, por tanto, en que se trata de contribuir a un tema, el de las centuriaciones, que está empezando a ser estudiado en nuestro país. Tal circunstancia, sumada a la propia dificultad de la tarea fotointerpretativa, ha influido en gran manera en nuestra investigación, puesto que la falta de experiencia en este campo y la escasez de bibliografía nos impiden llegar a conclusiones firmes en aspectos tan importantes como las causas del parcelamiento, su atribución y su cronología
(2).La región que estudiamos se halla situada entre las poblaciones de Alfaro y Aldeanueva de Ebro, en la provincia de Logroño, y la de Corella, en Navarra; es una comarca de forma aproximadamente cuadrada. de unos 12 Km. de lado, y cuyos límites los constituyen, por el Norte, Ia carretera nacional 232, en el tramo entre Aldeanueva y Alfaro; por el Este, el río Alhama; por el Sur, la carretera local entre Alfaro y Grávalos, y al Oeste, los últimos escarpes de la sierra de Yerga (alt. máx., 1.101 m.)
(vid. fig. 1).Estamos, pues, en pleno centro de la Depresión del Ebro, y la zona no es más que una sucesión de niveles de glacis, modelados a partir del
[p. 930] monte Yerga, sobre los que incidió la erosión lineal cuaternaria, dejando colgados algunos restos de los niveles superiores. Estas grandes rampas, en suave pendiente hacia el Ebro, han configurado un paisaje monótono, ligeramente ondulado, sólo quebrado por el abarrancamiento y los escarpes de los diferentes niveles de glacis. La altura media de la zona está comprendida entre los 400-410 m. y la pendiente media no rebasa el 2-3 %.Los dos ríos principales, el Ebro y el Alhama, quedan fuera de nuestro territorio y la red fluvial está formada por una serie de barrancos esporádicos, cuyos cauces sólo aparecen bien marcados en los lugares donde la pendiente, más acusada, les confiere la fuerza suficiente para encajarse. Como en el resto de la depresión, el endorreísmo es acusado y abundan las pequeñas balsas donde se acumula el agua de las pocas lluvias.
En contraste con el aprovechamiento hortícola de las llanuras aluviales, las superficies altas están dedicadas por completo al cultivo de la vid y del trigo; la vegetación se reduce a la que crece en las laderas del monte Yerga y a los matorrales xerófilos que cubren los cauces de los barrancos y aquellas partes donde la mala calidad del suelo o la mucha pendiente imposibilitan las labores agrícolas.
Administrativamente, la comarca se reparte entre las provincias de Logroño y Navarra, correspondiéndole al municipio de Aldeanueva de Ebro toda la parte superior; la porción central, la más extensa, pertenece al término de Alfaro, y la esquina sudoriental, al de Corella.
La red moderna de carreteras es marginal a la región y, como ya dijimos, delimita perfectamente su contorno; son numerosos, en cambio, los caminos y sendas que cruzan los campos en todas las direcciones y que constituyen el primer indicio del viejo catastro.
Efectivamente, el punto de partida del estudio fue el camino carretero que une Aldeanueva de Ebro con Corella y Cervera del Río Alhama (vid. figs. 1 y 2); el carretil nace a las afueras de la primera de estas poblaciones y discurre ósiempre en dirección Norte-Suró, durante más de 11 Km., hasta ir a morir cerca del Km. 16 de la carretera local entre Alfaro y Grávalos. El estado de conservación del trazado original del camino es muy variable, puesto que está en uso desde hace varios siglos y es muy sensible a las invasiones de las labores agrícolas, a las acomodaciones que iban surgiendo y, en fin, al mismo relieve de la zona. De todos modos llama la atención su perfecta alineación Norte-Sur, por lo que nuestra
[p. 931] reconstrucción lo considera el Kardo maximus (KM); a partir de él existen otros caminos paralelos entre sí, pero de menor longitud y frecuentemente interrumpidos en su trazado.No existe, en cambio, un equivalente tan claro para el Decumanus maximus (DM). Podría pensarse que tal eje se hubiera mantenido en la llamada "Cañada Real de Valdejimena", que une Alfaro con KM, siguiendo un trazado sensiblemente perpendicular a él, pero que sufre frecuentes alteraciones, bien a causa del relieve, bien por el continuo uso. Por esta razón, hemos buscado el DAl una centuria al Sur de la Cañada de Valdejimena, en un trazo rectilíneo bien marcado en la fotografía aérea y que no corresponde propiamente a un camino, sino, más bien, un linde parcelario (vid. fig. 2). Al igual que sucede con el KM, pueden señalarse otros "límites" paralelos al DAI, de importancia y longitud variables, dispuestos a intervalos fijos, cuya medida encaja perfectamente en las dimensiones asignadas a la centuria romana; quizá el "decumanus" más interesante es el que actualmente se emplea como límite provincial entre Navarra y Logroño (vid fig. 1), sobre el Alhama, y que enlaza los pocos vestigios del otro lado del río con la parte occidental de la centuriatio.
La parte mejor conservada del ager" es la inmediata a la intersección del KM y del DM, en la que podemos estudiar la ordenación interna de las centuriae. En la figura 2 se ha marcado uno de los cuadrados más claros, partidos en dos por su eje ecuatorial y, a su vez, cada mitad dividida en pequeñas parcelas alargadas y orientadas en dirección Norte-Sur; a pesar de las modificaciones que ha podido sufrir la disposición original, creemos poder contar nueve o diez de estas parcelas en el cuadrante noroccidental, lo que supondría un total de cuarenta por centuria, a un actus de anchura cada una, siguiendo un sistema similar al empleado en los catastros de la Emilia italiana
(3).La centuriación se ha visto afectada por varios factores que la han deshecho o, por lo menos, la han transformado: la erosión, especialmente intensa en las tierras cercanas a Alfaro (vid. fig. 2, esquina superior derecha); el relieve, que trastorna la regularidad de la cuadrícula en las laderas del monte Yerga. También ha habido factores humanos: los repartos de tierras posteriores, como en el caso de Aldeanueva de Ebro, o la diversa historia de las dos provincias a las que pertenece la zona, que explica la desaparición de las trazas en la parte navarra (vid. fig. 1).
Pero haciendo caso omiso de estos factores, nos parece que el terreno permite trazar como máximo unas veinte centurias en sentido Este-Oeste, por dieciocho perpendiculares, o sea, un total de 360, lo que supondrían 18.144 Ha. en cultivo. Si se atiende exclusivamente a las eenturias bien conservadas hasta hoy, la cifra desciende a algo más de la mitad, 186, equivalentes a 9.424 Ha. (vid. fig. 1). Aun considerando que jamás se hubieran trazado todas las centurias que suponemos, es fácil que la superficie del catastro superase las 10.000 Ha., siendo, por tanto, una extensión comparable a las 225 centurias reconstruídas en Ilici y superior a cualquiera de los otros ejemplos españoles conocidos hasta la fecha (4).Las trazas de la posible centuriatiolas hemos estudiado con la ayuda de la cartografía y de la fotografía aérea, coInbinando de este modzl la riqueza de datos y la realidad de esta última con la precisión métrica y la clarida del otro medio
(5).Como se ha dicho antes, lo primero que nos llamó la atención fue la extremada regularidad de la red de caminos, según venía reflejada por las hojas del Mapa Topográfico Nacional. Posteriormente, los fotogramas aéreos confirmaron la regularidad viaria y su concordancia con el sistema parcelario.
El tercer paso consistió en comprobar si tal distribución era aleatoria o si obedecía a un módulo regular comparable al empleado por los agrimensores romanos
(6). Para verificar este extremo, empleamos el sistema de la cuadrícula, descrito por Chevallier hace ya unos años (7), lo que nos permitió señalar los vestigios conservados y su reconstrucción en un gráfico (vid. fig. 1 ). Como la centuriación es un modelo ortogonal generado a partir de un eje de coordenadas, nuestra reconstrucción se basa igualmente en un eje cartesiano paralelo al trazado por la gromatici, ya que difícilmente puede acertarse con los limites maximi originales, de todos modos, la cuadrícula se mantiene en el paisaje y no cuesta mucho volverla a trazar.El tema de la centuriación no puede ser valorado exclusivamente en función del examen de los restos: su mayor interés y su razón de ser estriba, precisamente, en el valor de los vestigios como documentos históricos. Por ello, para que el presente estudio signifique una aportación a nuestros conocimientos, hay que incardinar la centuriación en el contexto histórico de la presencia de Roma en esta parte del Ebro.
Afortunadamente, los autores latinos recogieron bastantes sucesos del paso de Roma por la zona que estudiamos
(8). Su relación pormenorizada queda fuera del propósito de este trabajo, pero podemos resumir todas las referencias diciendo que los romanos intervinieron desde muy pronto en la región y que parece ser que hubo tres núcleos de población importantes por los alrededores de los lugares que nos interesan: Calagurris, posiblemente la población mas importante e interesante de todas, identificada con seguridad en Calahorra; Casconton, cuyo nombre se conserva en Cascante, a pocos kilómetros del Sur de Corella, y Graccurris, el primer establecimiento romano, cuya reducción, muy discutida, tiende a fijarse modernamente en Alfaro o en sus cercanías (9).La arqueología también cuenta con abundantes testimonios y se conocen hallazgos romanos de cierta importancia en Alfaro y en Corella
(10). La pregunta más importante sobre la centuriación es, evidentemente, a cuál de las tres ciudades antes nombradas pertenecía. Nos parece que la respuesta es clara, aunque no podamos probarla: a Graccurris. Puede objetarse que, en teoría, esta clase de catastros es exclusiva de los territorios coloniales, condición que no consta que gozase dicha población; pero la investigación moderna ha descubierto numerosas centuriaciones en las cercanías de ciudades que jamás fueron colonias, sin que, por ahora, tengamos una explicación satisfactoria para este hecho anómalo (11).No es muy difícil, por otra parte, barajar adecuadamente los pocos datos que tenemos: Graccurris fue fundada en el 179-178 por Sempronio Graco, de quien recibió el nombre
(12). No parece que sus primeros habitantes fuesen cives romani (13), pero lo cierto es que fueron leales al poder central durante la rebelión de Sertorio (14). Podemos suponer, por tanto, que se trataba de un asentamiento de indígenas leales con una forma de gobierno propia, bajo tutela romana.Ninguno de estos datos es contradictorio con lo que sabemos de la centuriación; es más, la propia disposición de ésta en pequeñas parcelas nos habla de lo temprano de su formación, si se considera el desarrollo de la política agraria romana, que evolucionó desde la división de una centuria entre cien possesores, en los comienzos de la República, hasta las grandes asignaciones en España y Africa durante la época imperial
(15).Menor interés tiene la cuestión del número de pobladores que podría sustentar la comarca centuriada, pues no existe un consenso general a la hora de establecer la cuantía de los lotes que recibía cada colono, que debió depender del momento y de las condiciones del terreno a repartir. De lo que no cabe duda es que a la vista de parcelario, la propiedad debía estar muy fraccionada.
(1) Esta comunicación es un resumen de un trabajo más amplio publicado en Príncipe deViana, XXXVIII (1977), p. 423 ss.
[Volver](2) Este es el problema más grave que tienen planteado los estudios modernos sobre parcelarlos romanos: como los testimonios definitivos (catastros epigráficas, mojones de amillaramiento o simples referencias en los textos de los agrimensores romanos (Corpus agrimensorum romanorum en la ed. de LACHMAN, BLUME y RUDORFFS, Gromatici veteres, 2 vols., Berlín, 1848-1853; reprint: Bardi Ed. 1962-67), no abundan demasiado, se tiende; a atrlbuir a los romanos cualquier parcelario regular, de cierta extensión y cuyo módulo coincida con una medida antigua (cfr. F. CASTAGNOLI, La ricerche sui le resti della centuriazione, Roma, 1958, p. 11). J. ROSELL-VERGER, "El catastro romano en la Espa?a del Este y del Sur", en Estudios sobre Centuriaciones romanas en España, Madrid, 1975 p. 24 donde se exponen algunas coincidencias entre unidades romanas y de épocas posteriores, entre ellas las medidas de uso corriente en España antes de la adopción del sistema métrico.
[Volver](3) CASTAGNOLI, La ricerche..., p. 28 y fig. 13.
[Volver](4) GONZÁLVEZ PÉREZ, "La centuriatio de lllici", en Estudios, p. 101) calcula 11.340 Ha. para los restos del catastro de dicha población. Extraordinanamente grande debió ser el ager de la colonia de Mérida, a tenor de lo que se conoce (cfr. L. GARCÍA IGLESIAS: "Notas sobre el panoranna económico colonial de Augusta Enreerita", en la Rev de la Universidad de Madrid, XX, 1971, p. 98). A la centuriación de Calahorra, aún inédita en la mayoría de sus detalles (cfr. J. GÓMEZ-PANTOJA "La ciudad romana de Calahorra", en el Symposium de las ciudades augusteas, II, Zaragoza, 1977, pp. 185-188), peor conservada que la que ahora nos ocupa, se le puede calcular una superficie superior a las 350 centurias cuadradas.
[Volver](5) Hemos empleado las siguientes hojas del Mapa Topográfico Nacional: Calahorra, n. 243 (1953); Alfaro, n. 244 (1952); Cervera del Río Alhama, n. 281 (19S3), y Tudela, n. 282 (1952). Los fotogramas empleados de la serie C (Vuelo Nacional 1956-57) son: Rollo 189: n. 28572-1857S y 18686-18687 (14-VIII-56); Rollo 440: n. 44604-44610 (4-VI-57); Rollo 457: n. 46498-46503 (4-VI-57); y Rollo 492: n. S0258-50261 (28-VI-57).
[Volver](6) Para cuestión de medidas empleadas por los agrimensores romanos, nos remitimos al artículo de CASTAGNOLI, La ricerche. . . , pp. 20-25.[
Volver](7) R. CHEVALLIER, "Un document fondamental pour l'historie et la géographie agraires. La photographie aerienne" en Etudes Rurales, 1 (1961), p. 76.[
Volver](8) Desgraciadamente no existe una Historia antigua pormenorizada de la zona, ni un estudio sobre las fuentes antiguas. Nos remitimos pues, a las Fontes Hispaniae Antiquae, especialmente los volúmenes III y IV (Barcelona 1935 y 1937). Sobre las vias romanas, cfr. J.M. ROLDÁN HERVAS, Itineraria Hispana, Vitoria i975, pp. 42, 97 y 127. Como orientación general puede consultarse: N. DUPRÉ, "La place de la Vallé de l'Ebre dans l'Espagne romaine", en los Mélanges de la Casa de Velázquez, IX (1973), p. 133-176.
[Volver](9) Una síntesis de las diversas reducciones propuestas en A. MARCOS-POUS, "Trabajos del Seminario de Arqueología de la Universidad de Navarra en la provincía de Logroño durante los años 1965-66", en Miscelánea de Arqueología Riojana. Logroño, 1975, pp. 14 ss.
[Volver](10) Para Alfaro vid. el artículo de MARCOS-POUS citado en la nota precedente y "Aportaciones a la Epigrafía Riojana", en Berceo, 1974, pp. 121-122; también, M. MARTÍN-BUENO, "Nuevos puentes romanos en la Rioja", en los Estudios de Arqueología Alavesa, 6 (1974), pp. 221-2; C. ALTADILL CORELLA, Vías y vestigios romanos en Navarra, S. Sebastián, 1932 p. 12; y M.A. MEZQUÍRIZ CATALÁN, "Aportaciones al conocimiento de la Sigillata Hispánica", Príncipe de Viana, XXI (1960), p. 241;276; y ead. "Prospecciones arqueológicas en Navarra", Príncipe de Viana, XXVIII (1967), pp. 243 y ss.[
Volver](11) CASTAGNOLI, La ricerche, p. 28.
[Volver] [Volver](13) PLINIO, Nat. Hist., III, 3 (4). En el momento en que escribe Plinio gozaban de la categoria de los latinos viejos, lo que puede ser un dato.
[Volver](14) LIVIO, frag. 92: Sertorio, en su marcha hacia las posiciones de partida para la campaña del 76 a. C., arrasó sus campos.
[Volver](15) CASTAGNOLI, La ricerche..., pp. 19-20. A. BALIL, "Centuriatio: Observaciones sobre la parcelación y agrimensura romana y su reconocimiento", en Estudios Clásicos, V (1959-60), p. 356.
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