UN INÉDITO INVENTARIO ARQUEOLÓGICO, HISTÓRICO Y ARTÍSTICO. LA COMISIÓN DE MONUMENTOS DE GUADALAJARA (1844-1845)
Miguel Ángel López Trujillo
Universidad de Alcalá de Henares
Publicado originalmente en Mora, Gloria y Díaz-Andreu, Margarita (eds.), La cristalización del pasado: génesis y desarrollo del marco institucional de la arqueología en España, Málaga, 1997, pp. 231-238, (ISBN 84-7496-647-7).
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Tras la convulsa situación del patrimonio histórico y artístico español provocada por la Desamortización de Mendizábal, una R.O. de 2 de abril de 1844 obligaba a la realización de un inventario nacional de los bienes de interés artístico e histórico: de este modo el Estado tomaba por vez primera la iniciativa de la protección y gestión del patrimonio. Posiblemente para llevar a cabo la tarea -en todo caso fue el primer trabajo que se le asignó-, otra R.O. de 13 de junio de 1844 creó en cada provincia del país una Comisión de monumentos. Estas comisiones, compuestas por sólo cinco miembros que trabajaban desinteresadamente, fueron los primeros organismos oficiales con competencias para llevar a cabo investigaciones arqueológicas. Su reglamento establecía (Comisión Central de Monumentos 1845:134) que una sección de las mismas "cuidará de promover excavaciones en los sitios en donde hayan existido famosas poblaciones de la antigüedad, excitando el celo y patriotismo de los eruditos y anticuarios; recogerá cuantas monedas, medallas, noticias y otros objetos antiguos puedan encontrase ... y atenderá ... a la conservación de aquellos edificios cuyo mérito los haga acreedores á semejante distincion." A esta sección tercera se le encargó confeccionar el inventario monumental provincial, siendo su principal objetivo localizar grandes monumentos aunque, como se verá más adelante, tampoco se olvidaron de lo que hoy calificamos como vestigios arqueológicos. Mi trabajo muestra cómo la Comisión de Monumentos de guadalajara llevó adelante este proyecto en su jurisdicción.
Para poder recabar la información necesaria, el organismo alcarreño desarrolló un sistema sencillo, rápido y barato, consistente en un cuestionario de 72 preguntas, que se envió por correo a la mayor parte de los pueblos de la provincia a fin de que los alcaldes y curas párrocos -presumiblemente los más cultos del lugar- contestaran las preguntas y lo remitieran de vuelta.
Los resultados de la tarea, llevada a cabo entre diciembre de 1844 y julio de 1845, jamás vieron la luz pública, pero en el Archivo Provincial de Guadalajara se conservan las encuestas devueltas por los informantes locales. Además de tratarse de la primera vez que un organismo oficial llevó a cabo indagaciones para catalogar los monumentos y objetos de interés histórico y artístico existentes, los datos obtenidos entonces tuvieron nula trascendencia científica y el esfuerzo catalogador ni siquiera se menciona en la bibliografía al uso (Inventario 1975, Inventario Guadalajara 1983 y Muñoz Cosme 1989). Consecuentemente, el estudio de estos papeles tiene un doble interés: documentar los inicios de la arqueología institucional en la provincia de Guadalajara y localizar posibles datos inéditos que hayan pasado desapercibidos en el registro histórico.
El Archivo Provincial conserva un legajo con 352 cuestionarios de los que 14 se devolvieron en blanco; junto a ellos, se guarda también parte de la documentación generada por el proceso administrativo. Las encuestas están impresas en un folio doblado en cuatro; la primera página exhibe el membrete de la Comisión de monumentos y seguidamente dos espacios para anotar los datos de identificación del pueblo; a continuación sigue el cuerpo de 72 preguntas, que ocupan la mitad izquierda de cada página, reservándose la mitad derecha para las respuestas. El espacio en blanco disponible permitía escribir entre 2 y 5 líneas de texto -alguna más si se comprimía la caligrafía-, lo que indica que los autores de la encuesta buscaban respuestas breves; la última página incluye un apartado para la fecha y las firmas del alcalde y el cura párroco.
Aunque la R.O. de 2 de abril de 1844 obligaba a realizar el inventario en el plazo de un mes, la Comisión de Guadalajara no comenzó la encuesta hasta fines de año, cuando el Boletín Oficial de la Provincia de 3 de diciembre de 1844 advertía a los ayuntamientos del pronto envío del cuestionario. Entre ese momento y el mes de febrero siguiente hay fechadas 306 encuestas, pero como el primer envío resultó imperfecto -hubo localidades olvidadas, otras no recibieron el impreso y los reclamaron y, finalmente, algunas ni siquiera respondieron-, hubo una segunda remesa entre junio y julio, de la cual se conservan 40 formularios. A estos dos grupos deben añadirse tres encuestas cuya fecha es ilegible y otras tres no datadas, alcanzándose el total de 352 antes expresado. Un repaso somero de ellas revela ausencias significativas -las de la Capital y Sigüenza, por ejemplo-, pero el resto de la provincia está cubierto en su mayor parte; desgraciadamente es imposible determinar si los cuestionarios conservados son todos los recibidos originalmente.
Las preguntas del cuestionario se agrupan en cuatro apartados:
1- Los monumentos romanos son el objetivo de 16 preguntas, de las cuales 9 solicitaban información sobre posibles restos arquitectónicos de la más variada índole: edificios, murallas, templos, acueductos, etc. La décima pregunta indagaba sobre si en el pueblo había tenido lugar alguna batalla célebre; la undécima y duodécima preguntaban sobre descubrimientos de mosaicos; la decimotercera y decimocuarta sobre la existencia de enterramientos y por último la decimoquinta y decimosexta sobre el descubrimiento de otros restos materiales.
2- Los monumentos de la Edad Media recibieron 36 preguntas y de ellas nada menos que las 32 primeras piden información sobre las construcciones religiosas del pueblo; las tres últimas piden la localización, cronología y somera descripción de castillos, casas interesantes, bienes muebles y documentales y objetos de guerra.
3- A los monumentos árabes sólo se dedican 10 preguntas y a excepción de la pregunta novena -que indagaba la existencia de objetos árabes de pequeño tamaño hallados en ruinas del período o de forma aislada-, las restantes se centraban en la existencia y decoración de restos arquitectónicos de esa época.
4- Finalmente, los monumentos del Renacimiento sólo ocupan 9 preguntas, sólo referidas a edificios.
Lógicamente la sección que más nos interesa aquí es la primera, por tratarse de la etapa cronológicamente más antigua -aún no existía el concepto de Prehistoria- y porque en ella se indaga especialmente sobre hallazgos arqueológicos. como muestra del alcance y pretensiones de la encuesta, reproduzco algunas de las preguntas en su formulación original, respetando la errática ortografía y la acentuación del pasado siglo:
1ª Sección, pregunta 10ª: "En esa jurisdicción hay fama de que se haya dado alguna batalla célebre? Esta tradición tiene á su favor algunas pruebas locales, como armas, huesos, sepulturas ú otros objetos semejantes, encontrados allí?."
13ª: "Se han encontrado sepulcros ó panteones de familia? Están fuera de tierra o dentro de ella?"
14ª: "Cuantas urnas contenían?"
15ª: "Se encuentran frecuentemente trozos de columnas, capiteles, monedas, fragmentos de estatuas, vasos de barro rojo ó negro, hierros de armas ú otros objetos?"
16ª: "En que parte se han recogido?"
3ª Sección, pregunta 9ª: "Se encuentran lápidas, medallas y otros objetos árabes en las ruinas de algunas casas, ó en las inmediaciones de ese pueblo?"
Como se puede observar, no se emplea en ningún momento el término "arqueología" aunque la naturaleza de los vestigios indagados es evidente. Las seis preguntas anteriores son las únicas de la encuesta que podemos considerar que encajan en la idea actual de arqueología; aunque las restantes nueve cuestiones sobre monumentos romanos, por el hecho de centrarse en los restos arquitectónicos, también tienen hoy una clara vocación arqueológica, en aquel entonces no la tuvieron puesto que su objetivo era muy concreto: localizar el mayor número posible de monumentos. ¿Qué consideraba la encuesta como "monumento"?. Principalmente los edificios y en su defecto, cualquier otro resto constructivo. Que el cuestionario se titule "monumental" y dedique 62 de sus 72 preguntas a localizar ese tipo de vestigios no obedece a la casualidad. Pero a pesar del abrumador interés por lo arquitectónico, éstos no eran los únicos restos que se deseaban encontrar, como demuestra el hecho de que también tuvieran cabida otros vestigios materiales del pasado, aún considerándolos de una categoría inferior. Nótese, además, que las preguntas sobre restos arquitectónicos indagan normalmente por un solo objeto, mientras que las referentes a otros vestigios solicitan una enumeración de los mismos: compárese la ya citada pregunta 15º con la pregunta sexta de la misma sección: "Se encuentran algunos vestigios de murallas que denoten haber existido pueblos antiguos?".
Finalmente, el diseño de esta encuesta induce a prejuzgar el origen y fecha de los posibles vestigios encontrados, ya que al incluirse las únicas preguntas sobre ellos en el apartado más antiguo y ante la imposibilidad de atribuirlo a otras culturas o períodos, se producía una atribución automática de todos ellos a los "romanos".
Indudablemente, desde un punto de vista actual, el valor de estos papeles reside en su potencial contenido de informaciones inéditas sobre yacimientos y hallazgos que ahora no conocemos o que han desaparecido. Sin embargo, sólo en 40 de los 352 cuestionarios conservados se respondió al menos a una de las preguntas de la primera sección (monumentos romanos), mientras que son nada más que 17 los que contienen alguna respuesta en la parte árabe. Aunque el tenor de las preguntas y la cualidad de los informantes no auguran demasiados datos útiles o inéditos, relaciono a continuación aquellas informaciones que considero que pueden ser más interesantes (entre paréntesis, a continuación del nombre del lugar, figura la identificación del expediente en el legajo del A.P.G.):
- Rillo (5/54): "Se allan cimientos y piedras labradas en el sitio llamado los Villar o labrados"
- Pastrana (6/13): "Como dos leguas de esta villa, en la cumbre que principia a dividir Tajo y Gaiela estubo la ciudad de Recopolis, fundada segun unos, o reedificada segun otros por Recaredo, aun se descubren algunos vestigios en la altura, y algunas señales de puentes sobre el Tajo"
- Trillo (3/33): "a distancia de un cuarto de ora, caminando hacia oriente esta situado un cerro con el nombre de villa vieja donde se hallan algunos montones de piedra tosca y señales de algunos edificios que por oidas se dice haber estado alli la ciudad de Bursada sin que haya de ello escrito alguno"
- Zorita de los Canes (6/18): "hay en estas margenes del rio Tajo un territorio perteneciente al señor Conde de San Rafael, una esplanada o llano que por los fragmentos de murallas, y cortes de calles deve de haber esistido alguna población grande, y por que en ella se hallado una pila como del Bautismo."
- Tortuero (5/67): "Se hallan unas piedras, toscas en el paraje que llaman el castiollo ... y en tiempo del rey nº sº Carlos 3º pasando por este bieron unas descripciones que no supieron leerlos y ahora no se sabe donde pararon."
- Alcolea de las Peñas (1/1bis): "En el sitio que llaman la [nombre ilegible] en el centro de este pueblo haciendo excabaciones se han hallado vastantes huesos humanos. Se ignora si en algún tiempo sería campo de alguna vatalla."
- Castilforte (7/3ter) "...en algunos parajes de este termino se an encontrado sepulcros y huesos"
- Humanes de Mohernando (4/12): "En el campo de Peñafort a esta lado del rio sorve que es mediodia de uno y otro se han hallado guesos de cadaveres de vastante dimension abriendo ojas para plantar viñas"
- Labros (5/34): "Frente a este pueblo en un sitio denominado las sepulturas se han encontrado huesos."
- Taracena (9/10): "Hay noticia que en tiempos remotos se dio una batalla en esta poblacion y se comprueba que habriendo una mina se han hallado huesos humanos y cenizas de cuerpos quemados."
Salvo en dos casos no hay constancia de que estas informaciones condujeran a averiguaciones más detalladas de la Comisión. Las dos excepciones son las de Villanueva de Alcorón e Hijes. En el primer caso, los lugareños indicaron en su cuestionario (3/37) que topaban frecuentemente con "flechas de cobre y dardos de hierro" y la Comisión solicitó al alcalde (13 de enero de 1845) que averiguara el paradero de esas piezas "... asi como cualesquiera otro objeto que se recoja de la antiguedad..." y que las pusiera "...a disposicion de la misma comisión poner medio del Gefe político quien abonará los gastos". Un mes después, el alcalde respondía que: "...a pesar de las mas eficaces diligencias practicadas, no se ha podido hallar alguna [flechas o dardos] porque hasta ahora se han mirado con indiferencia por los naturales estas antigüedades".
El cuestionario devuelto por los de Hijes (1/17) es atípico por la extensión de sus respuestas, por el detalle con que se describen los hallazgos y porque informa del resultado de una excavación realizada en 1840. Por su excepcionalidad merece la pena transcribir la parte siguiente:
"...en el termino de esta villa y sitio de los arroyos, distante por la parte del medio dia como medio cuarto de legua y muy proximo a la dehesa voyal se han descubierto en varias epocas unas vasijas de barro rojo, y algunas como negro, de forma redonda al modo de fiambreras o sopero que se cubren con sus tapitas del mismo barro, tienen distintas dimensiones y todas tienen cenizas, tierra, huesos con algunos carbones, por lo que se infiere son cenizas o enterramientos que en aquellos tiempos hacian en otra forma, se encuentran detras como a la hondura de dos varas, una vasija o lo mas tres juntas, puestas al frente de una piedra larga de mas de cinco cuartas hincada, mirando al sol de medio dia, y con alguna lineacion; en algunas se ha encontrado una especie de pica o alabarda antigua fuera de las vasijas y muy tornadas y desgastadas sin duda del río; dentro de las vasijas con frecuencia y en las mas, unos alambritos retorcidos formando como ramilletes que los mas se desacen. Cuando con mas particularidad se observó esta escabación fue el año de 1840, que la presenció ademas de este Ayuntamiento y Juez de 1ª Instancia del Partido de Atienza que lo era el Señor de Don Antonio Maria Cisneros y Lamuza, asistido tambien de este Sr. Cura economo que firma; otras barias personas de la Villa de Atienza y Miedes y de todo se dio parte al Gobierno Político de la Provincia. Siguiendose sobre este particular; correspondencia epistolar con el mismo, remitiendole cuatro vasijas de las estraidas en la escabacion y cerandose en ella por su orden."
La descripción de lo encontrado parece corresponder a una necrópolis como las excavadas cincuenta años después por el Marqués de Cerralbo en la zona. En cualquier caso, el asunto interesó tanto a la Comisión que ésta fomentó excavaciones en el lugar hasta el año 1850, según consta en varias comunicaciones de D. Rafael Navascués, presidente de la Comisión alcarreña, a la Comisión Central de Monumentos, comunicaciones que se conservan en el archivo de la Real Academia de Bellas Artes y cuyas minutas obras en el legajo del A.P.G.; además, algunas de las piezas obtenidas entonces se donaron al Museo Arqueológico Nacional cuando su inauguración, para que hubiera una representación de la provincia de Guadalajara en sus colecciones.
De lo analizado hasta este punto se desprende un hecho incuestionable: el número de noticias que se recogieron con un posible interés arqueológico fue escaso y la información que proporcionan pobre y vaga. A mi entender esto fue debido a tres causas. Primero, no fue prioridad del inventario la localización de restos arqueológicos sino monumentales (esto es, arquitectónicos). Segundo, el inventario no pretendía estimular la investigación sino informarse sobre los vestigios ya conocidos en la zona; el objeto arqueológico, por su propia naturaleza (normalmente se encuentra enterrado), es imposible que llame la atención de mucha gente. Por último las encuestas no fueron realizadas por especialistas en historia y arte sino por unas personas (párrocos y alcaldes) sin cultura ni preparación. A estas tres causas hay que añadir la circunstancia de que la Comisión de monumentos careció en todo momento de medios humanos y materiales para marcharse al campo a ampliar la información contenida en los cuestionarios. De esta suerte comprendemos porque no se pudo hacer nada más que promover las ya mencionadas excavaciones de Hijes. El inventario quedó así sin uso y acabó siendo un olvidado legajo de archivo.
FUENTES ARCHIVÍSTICAS
A.P.G. - Archivo provincial de Guadalajara. Legajo Comisión de Monumentos 1
M.A.N. - Museo Arqueológico Nacional. Legajo 1868-103
R.A.B.A.S.F. - Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Legajo 48-3/2
BIBLIOGRAFÍA
Comisión Central de Monumentos. 1845. Memoria comprensiva de los trabajos verificados por las comisiones de monumentos históricos y artísticos del reino desde 1º de julio de 1844 hasta igual fecha de 1845, Imprenta Nacional, Madrid
Fuentes
1989. Fuentes documentales para el estudio de la restauración de monumentos en España. Ministerio de cultura. Madrid.Inventario
1975: Inventario del patrimonio artístico y arqueológico de España. Centro nacional de información artística y etnológica, Ministerio de Educación y Ciencia. Madrid.Inventario Guadalajara
1983. Inventario artístico de la provincia de Guadalajara. Ministerio de Cultura. Madrid.López Trujillo, Miguel Ángel y García-Risco Vigara, Mª del Carmen, 1995. La Comisión de Monumentos de Guadalajara (1835-1939). Breve reseña histórica e inventario de fuentes. Actas de las II jornadas sobre investigación en archivos. Fuentes documentales en los archivos de Castilla-La Mancha (Guadalajara, 9-12 de mayo de 1995). (En prensa)
Muñoz Cosme, Alfonso, 1989. La conservación del patrimonio arquitectónico español. Ministerio de Cultura. Madrid.
Este trabajo ha sido posible gracias a la ayuda financiera de la Universidad de Alcalá de Henares, dentro del proyecto de investigación "Investigadores extranjeros y las antigüedades hispánicas, siglos XVIII y XIX".