LOS INICIOS DE LA ARQUEOLOGÍA MODERNA EN GUADALAJARA: DOS NOTAS SOBRE YACIMIENTOS POCO CONOCIDOS(1)

Joaquín Gómez-Pantoja
Miguel Ángel López Trujillo

UNIVERSIDAD DE ALCALÁ

Publicado originalmente en Actas del V Encuentro de Historiadores del
Valle del Henares
, Guadalajara, 1996, pp. 19-30, (ISBN: 84-87743-77-3).

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1. INTRODUCCIÓN

Una Real Orden de 2 de abril de 1844 instó la realización del inventario universal de los bienes históricos y artísticos de España, una tarea que parecía imprescindible ejecutar a la vista del considerable daño que las Desamortizaciones estaban causando en el patrimonio cultural del país. A fin de realizarlo, así como cualquier otra labor de gestión e investigación histórica y artística que se estimase necesaria en el futuro, se creó según la R. O. de 12 de junio de 1844, una Comisión de Monumentos en cada provincia y una Comisión Central en Madrid encargada del gobierno y coordinación de las demás.(2)

En la provincia de Guadalajara, la Comisión de Monumentos decidió llevar a cabo el Real encargo mediante un sencillo cuestionario de 72 preguntas en el que se indagaba por la localización y somera descripción de los monumentos más interesantes de cada pueblo. La encuesta fue remitida a la mayor parte de los alcaldes y a los párrocos de la provincia -teóricamente las personas más cultas de cada sitio- para que lo devolviesen relleno. Tan rápido y barato procedimiento, de larga tradición en estos cometidos -recuérdense las Relaciones del reinado de Felipe II o el Catastro de Ensenada-, era también el que mejor se adaptaba a las limitaciones de presupuesto y personal de la Comisión alcarreña y permitió que, entre diciembre de 1844 y julio de 1845, muchos pueblos respondiesen con mayor o menor exactitud a las cuestiones planteadas (LÓPEZ TRUJILLO, e.p.).

El Archivo Provincial de Guadalajara conserva 352 contestaciones de la encuesta (LÓPEZ TRUJILLO y GARCÍA-RISCO VIGARA 1996), cuyo contenido nunca vio la pública luz, ya que el inventario para el que fueron solicitadas jamás llegó a terminarse a causa de la exigua calidad de la información recogida y la dificultad científica y económica de publicar tan abundantes y dispares datos. Sin embargo, entre la maraña de banalidades y lugares comunes, las Relaciones de los pueblos contienen a veces noticias que aún conservan interés para la investigación actual. En este trabajo queremos llamar la atención sobre yacimientos arqueológicos ya conocidos, pero para los que los datos del inventario añaden información no tenida en cuenta antes.

2. LA NECRÓPOLIS CELTIBÉRICA DE HIJES

El cuestionario remitido por Hijes el 17 de diciembre de 1844 destaca por lo exhaustivo y completo de sus respuestas(3) y por proporcionar la noticia arqueológica más sobresaliente de todas las recibidas por la Comisión. El texto original dice así:

"...en el termino de esta villa y sitio de los arroyos, distante por la parte del medio dia como medio cuarto de legua y muy proximo a la dehesa voyal, se han descubierto en varias epocas unas vasijas de barro rojo, y algunas como negro, de forma redonda al modo de fiambreras o sopero que se cubren con sus tapitas del mismo barro, tienen distintas dimensiones y todas tienen cenizas, tierra, huesos con algunos carbones, por lo que se infiere son cenizas o enterramientos que en aquellos tiempos hacian en otra forma, se encuentran detras como a la hondura de dos varas, una vasija o lo mas tres juntas, puestas al frente de una piedra larga de mas de cinco cuartas hincada, mirando al sol de medio dia, y con alguna lineacion; en algunas se ha encontrado una especie de pica o alabarda antigua fuera de las vasijas y muy tornadas y desgastadas sin duda del río; dentro de las vasijas con frecuencia y en las mas, unos alambritos retorcidos formando como ramilletes que los mas se desacen. Cuando con mas particularidad se observó esta escabación fue el año de 1840, que la presenció ademas de este Ayuntamiento y Juez de 1ª Instancia del Partido de Atienza que lo era el Señor de Don Antonio Maria Cisneros y Lamuza, asistido tambien de este Sr. Cura economo que firma; otras barias personas de la Villa de Atienza y Miedes y de todo se dio parte al Gobierno Político de la Provincia. Siguiendose sobre este particular; correspondencia epistolar con el mismo, remitiendole cuatro vasijas de las estraidas en la escabacion y cerandose en ella por su orden." (A.P.G. expediente 1/17)

Los conocedores de la bibliografía sobre Celtiberia sin duda advertirán que este yacimiento es conocido por haber sido excavado por el Marqués de Cerralbo a principios de siglo. Así consta en una autorización de 1912 emitida por la Junta Superior de Excavaciones, que le permitió trabajar en el término de Hijes, en el paraje conocido como "Los arroyos" o "Los arroyuelos". De la calidad de los hallazgos da fe el hecho de que Cerralbo dio a conocer uno de ellos en el Congreso Internacional de Antropología y de Arqueología prehistóricas celebrado en Ginebra aquel mismo año: se trataba de una espada de antenas en cuya vaina llevaba adosado un cuchillo independiente, siendo la primera vez que se encontraba en la Península un arma de este tipo (CERRALBO 1912: 605). En otro libro suyo posterior además del citado hallazgo se presentaban también tres broches procedentes de Hijes (CERRALBO 1916: 31 y 58). A partir de entonces el yacimiento ha sido citado en varias publicaciones científicas, y entre otros autores que se han ocupado de él recordamos a DECHELETTE (1914: 1242), ARTIÑANO Y GALDÁCANO (1921), BOSCH GIMPERA (1921: 23), CABRÉ (1937: 99), ARGENTE (1977: 596) y ARGENTE Y GARCÍA-SOTO (1994: 78, 81 y 88).

Cerralbo confiesa en un libro inédito (CERRALBO 1911: 14) que supo de Hijes por la noticia contenida en CALDERÓN (1874: 96), donde se describe telegráficamente el yacimiento como formado por losas hincadas de "arenisca triásica y pizarra siluriana", se le data "como de transición del bronce al hierro", se incluyen unos grabados de los objetos encontrados -de los que hablaremos más adelante- y, finalmente pero no menos importante, se le califica como el "más notable de la península en su género". El Marqués, pues, debió quedar muy interesado por el sitio que dice encontrarse "á media hora de este pueblo y á dos leguas de Atienza" (CERRALBO 1911: 14).

Lo que no figura en ninguna obra de Cerralbo es una referencia anterior al yacimiento que se puede obtener de los escritos de un directo colaborador del Marqués, Juan Cabré y Aguiló, quien citaba en 1937 un artículo publicado en 1850 en una conocida revista costumbrista, el Semanario Pintoresco Español, que dirigía Ramón de Mesonero Romanos. Como veremos más adelante, Cabré no manejó directamente la revista sino que obtuvo a su vez el dato de la obra de un arqueólogo portugués, Estacio da Veiga (ESTACIO 1891: 270-71).

Lo que publicó el Semanario Pintoresco Español es una nota descriptiva de como, en marzo de 1850, D. Francisco de Paula de Nicolau y Bofarull, Secretario del Gobierno de Guadalajara, había excavado en Hijes en "una pradera en la cual existen enterramientos á la profundidad de dos varas á dos y media ... y ha hallado una infinidad de ollas ó urnas cinerarias, alfanges, lanzas, dagas, bocados y otras diferentes armas, y fragmentos de lámparas inestinguibles..." El sitio se encontraba "como á distancia de media hora de dicha población, á dos leguas de Atienza" (ANÓNIMO 1850: 225). Al breve texto del artículo acompañaban unos grabados con las piezas más destacables del ajuar recuperado. Estos dibujos fueron reproducidos por Calderón (1874: 96), lo que prueba que él también conocía esta publicación aunque no la cite nunca.

Esta maraña de referencias cruzadas nos lleva a descubrir que realmente sabemos muy poco sobre el yacimiento de Hijes, puesto que su existencia no consta siquiera en la Carta Arqueológica Provincial -actualmente en fase de ejecución (BALBÍN Y VALIENTE 1995: 11-23)(4)-, y eso a pesar de ser un hallazgo "notable", relativamente citado por los especialistas de entonces y ahora, entre otras cosas por ser el primer lugar de la Península en donde se encontró una espada de antenas atrofiadas asociada con un cuchillo. Cerralbo no habla más que de algunas piezas aisladas, al más puro estilo anticuarista, y Cabré afirma ignorar "dónde se halla" el lugar (CABRÉ 1937: 99). La única información cierta, pues, es que el sitio se había excavado en 1850 y 1912.

Es el momento de recuperar el hilo del cuestionario que los de Hijes remitieron a la Comisión de Monumentos de Guadalajara y que transcribimos al principio. Junto a datos ya conocidos en las referencias mencionadas cabe destacar que el yacimiento se había descubierto diez años antes de la primera noticia publicada en el Semanario Pintoresco Español. Otro detalle que llama poderosamente la atención es que se requirió la presencia del Juez de primera instancia en las excavaciones y la comunicación enviada al Gobierno Político de la provincia para informarle del hallazgo, antes incluso de que existiera una normativa que obligara a ello.(5) Estos detalles no hacen sino confirmar el excepcional interés que para las gentes del lugar tenía el descubrimiento arqueológico.

Pero en los escritos enviados desde Guadalajara a la Comisión Central -conservados en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando- hay otros datos de interés. Así, nada más conocerse el hallazgo de la necrópolis, la Comisión de Guadalajara animó al párroco de Hijes a reanudar las excavaciones, que se llevaron a cabo en una fecha indeterminada entre el 17 de diciembre de 1844 y el 15 de marzo de 1845, ya que esa última fecha la Comisión alcarreña envió a la Central parte de los nuevos objetos encontrados, junto con la comunicación que se transcribe:

"Cuando anunció a V.E. esta comisión provincial la existencia ... en Higes de indicios que denotaban haber sido ocupada por alguna ciudad antigua o haberse dado alguna batalla fue tan solo con referencia á lo que se le había denunciado por el cura párroco ... D. Pablo Pereda. Constante en su propósito ... [esta comisión] ... excitó el celo de dicho párroco, autorizándole competentemente, a lo que cooperó la autoridad del Sr. Gefe político para que hiciese las excabaciones que creyera oportunas ... que dieron por resultado sacar los objetos siguientes que remito á disposición de esta Corporación una árma blanca de hierro de media vara larga y cuatro dedos de anchura mayor, figurando un cuchillo de monte, con su vaina y contera que se hallan cuidadas en mucha parte: una árma blanca de dos cuartas y media larga, parecida a un espadín antiguo con su cazoleta que se encuentra unida al boton, pero al sacarla se rompió: cuatro hojas de lanza cuarta y pulgada de largas y la una con su mango hundido: dos figuras de balanza cuarta y media cada una con su agarradero en medio y sus argollas á los estremos: cinco hojas de más de media cuarta de largas, figura de lanzas; y cinco piezas de hierro parecida la una á la contera de una vaina sin que se pueda depurar el uso que hubieron las demas. También remitió tres hollas de barro, de veinte que habían salido en la excabación, en una de las cuales se hallaban huesos calcinados de cráneo.

Según la relación que á la comisión hizo el expresado párroco, aparece que las hollas se hallaban simétricamente colocadas entre piedras y á la profundidad de una vara, encontrándose á su inmediación yá un cuchillo, alfange ó alabarda, habiendose hallado en otra ocasión un anillo dentro de una de las hollas, con el que no ha podido hacerse. Esta comisión sin embargo ha podido conseguir posteriormente que llegue a su poder.

Hasta ahora nada se ha averiguado respecto a la tradicion de la existencia de la población antigua ... y en los archivos del pueblo, tampoco se dice nada. Tampoco se han encontrado monedas de ninguna clase. Esto no obstante, se ha escitado de nuevo el celo de D. Pablo Pereda ... para la continuación de las excabaciones." (R.A.B.A.S.F. 48-3/2)

Por consiguiente hubo una cuarta excavación en el yacimiento, la segunda por orden cronológico, que debiera continuarse porque el 25 de octubre del mismo año la comisión local acompañaba un segundo envío de hallazgos a la Comisión Central: dos monedas, otros objetos no especificados y anunciaba el hallazgo de "considerable extensión de cimientos de bastante buena construcción" (R.A.B.A.S.F. 48-3/2). La respuesta de la Comisión Central no se hizo esperar: el día 29 (R.A.B.A.S.F. 48-3/2) felicitaron a los de Guadalajara por su trabajo y preguntaron acerca del material de los citados cimientos. Ocho meses se tardó en esta ocasión en responder (el 3 de junio del año siguiente): los muros en cuestión eran "de piedra sillería formados con cal y canto de bastante extensión y a todo coste" y se añadía el descubrimiento de 3 monedas "dos del Emperador Graciano y la otra de Constantino, Pio, Felix, Augusto" (R.A.B.A.S.F. 48-3/2).

En este contexto la siguiente comunicación que se conserva, fechada el 24 de abril de 1850, informaba ya sobre la citada excavación de Nicolau y Bofarull. Es imposible averiguar la razón que impulsó a este personaje a volver a Hijes cinco años después de la última vez, aunque cabe aventurar un mayor interés por el yacimiento que antes, como se desprende de la siguiente comunicación:

"Habiendo llegado á noticia de esta Comisión que á media legua de la villa de Hijes ... se habían encontrado algunos monumentos subterráneos ... y deseosa de aclarar la procedencia de aquellos ... comisionó al delegado del gobierno en esta provincia D. Francisco de Nicolau y de Bofarull para que practicando ... las excavaciones que juzgase convenientes informase a esta comision cuanto creyese digno de ser puesto en su conocimiento.

... halló al oriente del citado pueblo, á unas dos varas de profundidad ... una multitud de urnas cinerarias de barro, colocadas en líneas paralelas, no muy desemejantes, aquellas, á las que actualmente usamos para el agua, á excepción de tener la boca ancha, con tapa ó cubierta algunas y otras sin ella, y cuyo contenido se reduce á huesos medio quemados y tan adheridos á la tierra de que están llenos, que cuesta dificultad el repararlos.

En las citadas líneas paralelas se encontraban las ollas por lo comun muy cerca unas de otras y varias en mayor trecho y con bastante separación, estando rodeadas de piedras, entre las cuales se veian espadas, lanzas ó flechas proyectiles, unas especies de lamparillas pequeñas, rodetes de barro y alambres que doblados en espiral terminaban en figuras redondas unidos algunos de ellos á un cabo de hierro o cobre.

Tantas ollas funebres, cuyo numero pasa hasta el presente de un millar, las espadas, lanzas y demás efectos hallados, sin inscripción, moneda, figura o estatua ni otro vestigio que atestigue la epoca de su construcción ...

Quizá se descubran en adelante ... otros datos ... pero careciendo la Comisión de fondos para llevar adelante las excavaciones, se limita ... á poner en conocimiento de V.E. este descubrimiento haciendole presente que los efectos hallados se encuentran depositadas en el Museo Provincial." (R.A.B.A.S.F. 48-3/2)

 

A nuestro entender, el hecho de que una autoridad provincial comprobara in situ el valor científico del yacimiento fue decisivo a la hora de decidir darle publicidad en una revista popular. En el artículo del Semanario Pintoresco Español, como ya ha sido adelantado, se describía el yacimiento y sus ajuares, ilustraban los grabados conocidos y se añadía algún dato que no aparecía en los papeles de archivo -que el yacimiento se encontraba en una pradera a media hora del pueblo, por ejemplo-. De lo que en ningún momento se hace mención es de las excavaciones previas a la de 1850, probablemente por desconocimiento de su anónimo autor. De la eficacia de su difusión da prueba que el diccionario Madoz recogiera la existencia del yacimiento en su entrada dedicada a Hijes.

Los últimos datos inéditos sobre Hijes provienen del Museo Arqueológico Nacional. Con motivo su fundación en 1867 una Real Orden de aquel año demandó a todas las Comisiones de Monumentos del país que cediesen algunas piezas para representar dignamente a sus provincias respectivas. Entre las seleccionadas por la Comisión de Guadalajara se encontraron los materiales de Hijes provenientes de la excavación de 1850. En una hoja suelta tenemos la relación de los mismos: "3 capacetes de hierro; 40 hierros de lanza, cuchillos, etc; 8 vasijas llenas de huesos y tierra; 2 pequeñas bolas y 2 pequeños discos de barro; 4 alambres enroscados; 2 especies de fíbulas o acaso pendientes de metal hallado todo en las vasijas con huesos y barro rotas de la propia procedencia; fragmentos de vasijas, de alambres y trozos de hierro."(6) La calidad de los donativos mereció que la comisión fuese elogiada públicamente por medio de una mención honorífica en la Gaceta de Madrid.(7)

En el M.A.N. se conservan las fichas de la primitiva catalogación que hizo el museo de los materiales de Hijes. En ellas queda constancia de que una de las piezas, "un hierro de lanza", fue enviada a Portugal "junto con otros objetos" por orden del Ministerio de Fomento de aquél país, lo cual no hace sino confirmarnos una vez más la singularidad que tenían en aquel momento los materiales de Hijes. En la actualidad el M.A.N. tiene perfectamente localizados y catalogados dichos materiales, diferenciando de forma precisa los procedentes de la Comisión de Monumentos de Guadalajara y los donados por el Marqués de Cerralbo tras su muerte.

La documentación de archivo no proporciona prueba alguna de que la necrópolis volviera a excavarse entre 1850 y 1912. La causa debió ser el olvido y la endémica falta de dinero que padeció la Comisión de Monumentos de Guadalajara.

Queda por último añadir que si recopilamos toda la información obtenida por medio de las diferentes fuentes que hemos manejado se puede obtener una localización aproximada del yacimiento. Sabemos que está cerca de la antigua dehesa boyal del pueblo, en una pradera denominada "Los arroyos" o "Los arroyuelos", al medio día y al oriente (SE), a media hora andando, entre un cuarto de legua (700 mts. aprox.) y media legua de distancia (2.700 mts. aprox.). Los enterramientos se encontrarían a una profundidad de 2 a 2'5 varas (1'70-2'10 mts. aprox.) y el número de ollas encontradas -más de mil se dice en algún momento- nos sugiere una necrópolis extensa.


Con esta relación de datos nos dirigimos a Hijes y tras conversar con su alcalde y visitar el paraje obtuvimos no sólo confirmación de los mismos sino además información adicional: dicha pradera es también conocida en el pueblo como "El cementerio" y quedan recuerdos entre los habitantes de haberse llevado a cabo allí excavaciones. La zona referida se encuentra señalada en el siguiente mapa topográfico. En nuestra opinión bien valdría la pena llevar a cabo una prospección en la misma, aunque tras haber sido sometida a la presión de cuatro excavaciones -1840, 1845, 1850 y 1912- es de temer que la necrópolis haya desaparecido ya para siempre.


3. DOS LÁPIDAS LATINAS DE ALCOLEA DE TOROTE

En el cuestionario enviado por el pueblo de Galápagos se afirmaba lo siguiente:

"...de las ruinas del pueblo de Alcolea de Torote se estrajeron dos lápidas de bastante mérito, muy bien conservadas y de la época romana que recogió el Excelentísimo Marques de Villadarias y tiene depositadas en la casa del pueblo de Galápagos ... la una tiene de altura 2 pies y 5 pulgadas, de anchura 23 pulgadas y de espesor 2 pies y 4 pulgadas: La otra 3/4, 1/2 vara de anchura y 2 pies 4 pulgadas de espesor. En la primera se lee en letras iniciales y segun la traducción hecha por uno de los vocales de esta comisión Diis Manibus Faustina vixit Annos XX Hic Sita Collancus Conjugi Bonna hoc Monumentum Faciendum Curavit y en la segunda Diis Manibus Sacrum, Cornelio Marcelo Popillia Vegeta Vxor Faciendum Curavit." (A.P.G., expediente 9/6)

La veracidad del relato está dramáticamente confirmada por la información remitida desde Torrejón del Rey con fecha de 29 de diciembre de 1844, donde se afirmaba que el "despoblado de Alcolea del Torote sugeto a esta jurisdicion se cree haya sido colonia de los romanos, por haberse hallado en sus escombros dos piedras con inscripciones al parecer del tiempo de los romanos, las quales se hallan en la casa del Marques de Villadarias en Galápagos". (A.P.G., expediente 9/12)

Esta doble referencia se explica porque, según afirma el diccionario Madoz, Alcolea, a orillas del arroyo Torote, lindaba por el norte con Galápagos, por el oeste con Rivatejada y por el este y sur con Torrejón del Rey, en cuyo término municipal se integró tras la desaparición del pueblo y derribo de sus casas en 1836 -a excepción de iglesia, derribada en 1841-. Por su parte, el marquesado de Villadarias era ya entonces un título de rancio abolengo; había sido creado en 1692 y lo detentaba la familia Arias del Castillo, que tenía casa en Galápagos. Cuando se encontraron las inscripciones, el marqués debía ser Don Francisco Arias del Castillo o, más probablemente, su hija Dolores, casada con D. Diego Fernández de Henestrosa (Enciclopedia Espasa-Calpe 1929: 1340). De lo expuesto por Madoz y considerando las fechas en las que se produjo la desaparición de Alcolea, cabe aventurar que las propiedades del pueblo fueron desamortizadas y subastadas en 1836, adquiriéndolas el Marqués de Villadarias. Los edificios debieron ser derribados para su aprovechamiento en otras fábricas, y quizá fue entonces cuando aparecieron las dos inscripciones, que se las quedó el propietario del lugar.

El tenor de las respuestas al cuestionario demuestra que el hallazgo llamó poderosamente la atención de los habitantes de Galápagos y Torrejón del Rey. Ese mismo interés trastornó la existencia de la Comisión de Monumentos -apenas llevaba 6 meses funcionando- pues no en vano el descubrimiento epigráfico ratificaba la oportunidad de la creación del organismo. Excitada en su celo anticuarista, la Comisión de Guadalajara se dirigió el 10 de marzo de 1845 a la Central de Madrid manifestándole su deseo de incorporar ambos monumentos al Museo Provincial de Arte, fundado en 1836. En la carta se decía que "el Sr. marqués, que se halla actualmente en esa corte, ha juzgado oportuno conservarlas en casa de Galápagos", por lo que se instaba a la superioridad "a que se sirviese invitarle para que si lo tiene a bien, ponga cada una de las piedras referidas a disposición de esta Comisión"(R.A.B.A.S.F. 48-3/2). Por lo que se verá de seguido, el Marqués no satisfizo nunca las peticiones de la Comisión.

Pese a la imperita e imaginativa transcripción de las inscripciones, no es difícil darse cuenta de que se trata de dos epitafios y que casualmente son los mismos que, hacia 1974, dícense halladas en Galápagos al labrar unas tierras próximas al pueblo, y que fueron publicadas por primera vez en 1983. Su editor ofreció entonces las siguiente lecturas (ABASCAL 1983: 66-68):


1) D(is)·m(anibus)/Pusinca/ann(orum)·XX·H(ic)·s(ita)·e(st)/Caêllacus/

contubernal(is)/f(aciendum) c(uravit)

2) D(is)·m(anibus)·s(acrum)/Corneli[o]/Marcello/Popillia/Vegeta/

F(aciendum)·c(uravit)


La primera lectura ha sido posteriormente corregida, de modo que en "la línea 4 debe leerse Caellaecus, y no Caellacus, con L longa cuyo valor debe ser LL y ligadura AE" (ABASCAL 1983: 108 y "Addenda..." 1988: 174); la nueva versión fue juzgada "menos probable que la antigua", a la vez que se notaba que en la fotografía original, en línea 5, se leía perfectamente contubernal(i).(8)

El interés que para la Carta Arqueológica Provincial en curso puedan tener la rectificación del lugar de hallazgo de las dos inscripciones de Alcolea de Torote es ciertamente pequeño. Que los monumentos apareciesen en 1845 en Alcolea o en 1974 unos kilómetros más allá apenas tiene importancia, porque ambos son sin duda emplazamientos secundarios que poco o nada aportan sobre la localización de la necrópolis de la que procedían ambas inscripciones. Aunque en el presente caso la localización del hallazgo es apenas significativa, no deja de ser un buen recordatorio de que basar reconstrucciones históricas exclusivamente en el lugar de descubrimiento suele ser un ejercicio arriesgado y prono al error, como demuestran palmariamente algunos casos recientes.(9) Las lápidas habitualmente siguen a quienes las aprecian y, por lo tanto, pueden aparecer a muchos kilómetros de su emplazamiento primero o en contextos que nada tienen que ver con el originario.

Respecto al segundo gran inventario en el que se incluirá la rectificación del hallazgo de ambos epitafios, la nueva edición del volumen II del Corpus Inscriptionum Latinarum (STYLOW 1995: 17-25)(10) recogerá el presente artículo como una nota a pie de página. La información antigua -y más en un caso de tan desgraciada perspicacia epigráfica como éste- no mejora lo sabido por la fortuita aparición de las piedras hace veinte años y su moderno examen con métodos actuales, especialmente su imagen fotográfica. Por las fechas en que ocurrió, este hallazgo podía haber llegado al conocimiento de E. Hübner, que lo habría incorporado al volumen hispánico de C.I.L. II, rescatando seguramente al menos uno de los textos e incorporándolos al circuito de la erudición.

 

4. CONCLUSIONES

A pesar de ser conscientes del valor limitado que poseen los nuevos datos nos hemos decido a publicar este artículo porque los casos de los epitafios de Alcolea y de la necrópolis de Hijes invitan, en nuestra opinión, a una serie de reflexiones que nos parecen en todo punto necesarias y positivas.

Primero, deseamos llamar la atención sobre el potencial de información arqueológica y anticuaria que albergan los Archivos administrativos, oficiales y particulares de nuestro país. Lo que puede encontrarse en ellos no sólo son datos novedosos que, por distintas circunstancias, han pasado desapercibidos a los circuitos científicos, sino también todo lo pertinente a la Historia del descubrimiento, administración y salvaguarda del Patrimonio histórico-arqueológico nacional. Los parcos oficios, las formularias instancias y los repetitivos y aburridos informes permiten sin embargo, observar cómo lo que empezó siendo la afición de unos pocos dilettanti, acabó considerándose una tarea de todos y objeto, por lo tanto, de curatela de la res publica.(11) Conviene por lo tanto indagar esta parcela y con ese afán presentamos nuestra comunicación, entre otras cosas porque uno no puede menos que preguntarse cuáles y cuántas pueden ser las noticias de calidad similar o superior a las aquí presentadas que, por desidia o imposibilidad de comprobación, se ha convertido en communis opinio y aguardan la oportunidad de un descubrimiento afortunado que permita su verificación.

Por último deseábamos presentar ambos casos como paradigmas de la labor que las Comisiones provinciales de monumentos en general, y de la de Guadalajara en particular, llevaron a cabo durante el pasado siglo. Los grandes o pequeños esfuerzos concitados por ellas resultaron a la postre irrelevantes porque nadie supo aprovechar adecuadamente las informaciones que recogieron. Por eso consideramos que la publicación de estos datos documentales puede ayudar a que en el futuro se conozca y se gestione mejor el patrimonio arqueológico evitando algunos errores comunes antaño y que muchas veces han resultado en irreparables pérdidas.

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5. REFERENCIAS

5.1 ARCHIVÍSTICAS

A.P.G. - Archivo Provincial de Guadalajara. Legajo: Comisión de Monumentos 1

M.A.N. - Museo Arqueológico Nacional. Legajo: 1868-103A

R.A.B.A.S.F. - Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Legajo: 48-3/2

5.2 BIBLIOGRÁFICAS

ABASCAL, J.M. (1983): "Epigrafía romana de la provincia de Guadalajara", Wad-Al-Hayara 10, Guadalajara

- (1988): "Addenda et corrigenda a la epigrafía romana de la provincia de Guadalajara", Studia Historica 6, pp. 133-6

CERRALBO, MARQUÉS DE (=AGUILERA Y GAMBOA, E. de) (1911): Páginas de la Historia Patria, por mis excavaciones arqueológicas, obra inédita, Tomo IV

- (1912): "Les nécropoles ibériques". Congrès international d'Antropologie et d'Archéologie prehistoriques, Ginebra, pp. 593-627

- (1916): Las necrópolis ibéricas, Madrid

ANÓNIMO (1850): "Antiguedades descubiertas en Hijes", Semanario Pintoresco Español 29, Madrid, pp. 225-226

ARGENTE OLIVER, J. L. (1977): "Los yacimientos de la colección Cerralbo a través de los materiales conservados en los fondos del Museo Arqueológico Nacional", Actas del XIV Congreso Arqueológico Nacional (Vitoria 1975), Zaragoza, pp. 587-598

ARGENTE OLIVER, J. L. y GARCÍA-SOTO MATEOS, E. (1994): "La estela funeraria en el mundo preclásico en la Península Ibérica", V Congreso internacional de estelas funerarias (Soria 1993), Soria, Tomo 1, pp. 77-98

ARTIÑANO Y GALDÁCANO, P. M. (1919): Exposición de hierros artísticos españoles, Madrid

BALBÍN HERMANN, R. y VALIENTE MALLA, J. (1995): "Carta Arqueológica de la Provincia de Guadalajara", en BALBÍN, VALIENTE y MUSSAT, M.T. (coords.), Arqueología en Guadalajara, Guadalajara, pp. 11-23

BOSCH GIMPERA, P. (1921): Los celtas y la civilización céltica en la Península Ibérica, Boletín de la Sociedad Española de excursiones XXIX, Madrid

CABRÉ Y AGILÓ, J. (1937): "Broches de cinturón de bronce damasquinados con oro y plata", Archivo de arte y arqueología 38, Madrid, pp. 93-125

CALDERÓN ARANA, S. (1874): Reseña geológica de la provincia de Guadalajara, Madrid

Enciclopedia Espasa-Calpe (1929), Madrid, Tomo 68

DECHELETTE, J. (1914): Manuel d'Archeologie prehistorique, celtique et galloromaine, París, Tomo II

ESTACIO DA VEIGA (1891): Antiguidades Monumentaes do Algarve, Lisboa, Tomo IV

LÓPEZ TRUJILLO, M. A. y GARCÍA-RISCO VIGARA, M. (1996): "La Comisión de Monumentos de Guadalajara (1835-1939). Breve reseña histórica e inventario de fuentes", La investigación y las fuentes documentales de los archivos, Guadalajara, pp. 235-40

LÓPEZ TRUJILLO, M. A. (e.p.): "Un intento frustrado de inventario arqueológico e histórico del siglo XIX. La Comisión de Monumentos de Guadalajara (1844)", Actas del II Congreso de Historiografía de la Arqueología en España (siglos XVIII-XX) (Madrid, 27-29 de noviembre de 1995), Madrid

MADOZ, P. (1845-1850): Diccionario Geográfico y Estadístico-Histórico de España. Provincia de Guadalajara, Madrid

STYLOW, A.U. (1995): "Von Emil Hübner zur Neuauflage von CIL II", MDAI (M) 36, 17-25.

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6. NOTAS

1. Este trabajo se ha realizado con ayuda financiera de la Universidad de Alcalá, dentro del proyecto de investigación 95/36. Agradecemos igualmente la ayuda prestada por las siguientes personas: José Luis Argente Oliver, director del Museo Numantino de Soria; Magdalena Barril, conservadora del área de protohistoria del M.A.N.; Salvador Gimeno Chicharro, alcalde de Hijes y Carmen Jiménez Sanz, por la información proporcionada sobre el Marqués de Cerralbo.

2. La historia de estos organismos está aún por hacer, aunque ahora se constatan algunos esfuerzos para lograrlo, como demostró el reciente Congreso de Historiografía de la Arqueología en España, celebrado en Madrid en Noviembre de 1995, cfr. en las Actas del mismo (ahora en prensa) las intervenciones de L. Grau sobre "La Comisión de Monumentos y el Museo de León: una centuria de empeños y desasistencias (1837-1936)"; A.C. Lavín sobre "La labor arqueológica de las Comisiones de Monumentos. El ejemplo de la de Navarra"; E. Pérez-Campoamor acerca de "La Comisión Provincial de Monumentos históricos y artísticos de Oviedo. Su papel en la consolidación de la arqueología asturiana"; y lo que se dice en las siguientes notas.

3. Compárese por ejemplo con el de Villanueva de Alcorón (A.P.G. expediente 3/37): "Cerca de estos pueblos se han allado algunas beces flechas de cobre y dardos de hierro".

4. Hemos confirmado este hecho tras consultar en febrero de 1996 con los responsables de la misma, tanto en la Universidad de Alcalá como en la Dirección General de Cultura de la Junta de Castilla-La Mancha.

5. Concretamente las Instrucciones de las Comisiones Provinciales de Monumentos de 24 de julio de 1844.

6. Comunicación de Florencio Janer, Gobernador Civil de Guadalajara, al director del M.A.N. en 1-IV-1868, M.A.N. Legajo 1868-103A. Los otros objetos donados fueron una lápida caliza encontrada en 1864 con una leyenda en la que se mencionaba a Fray Francisco Jiménez Cisneros y el sepulcro fúnebre de Doña Aldonza de Mendoza.

7. Comunicación de Carlos Mª Coronado, Director General de Instrucción Pública, al director del M.A.N en 30-V-1868, Ibidem.

8. Vid. Hispania Epigraphica 2, ad nº 423.

9. Pensamos, por ejemplo, en la propuesta de situar en San Esteban de Gormaz (Soria) un ignorado municipio flavio, cfr. ABASCAL, J.M. (1984-85): "Q. Calvisius Sabinus y un posible municipio flavio en San Esteban de Gormaz (Soria)", Studia Historica 2-3, pp. 141-9 y la refutación de GÓMEZ-PANTOJA, JOAQUÍN (1989): "Castillos en el Duero", Gerión 7, pp. 241-9. También la identificación en Cañete de la Torres de la R.p. Baxonensis sobre la base del hallazgo en esa localidad de un epígrafe con mención del nombre de la ciudad antigua, vid. RODRÍGUEZ-NEILA, J.M. y SANTERO, J.M. (1982): "Hospitium y patronatus sobre una tabla de bronce de Cañete de las Torres (Córdoba)", Habis 13, pp. 105-63, una posibilidad nada cierta como se mostró con sólidas razones en PUERTAS, C. y STYLOW, A.U. (1985): "Inscripciones romanas del sureste de la provincia de Córdoba", Gerión 3, pp. 329-330 y que ha sido canonizada en el mismo sentido en C.I.L. II2/7, pp. 187-188.

10. El fascículo del Conventus Caesaraugustanus (en el que presumiblemente habrá de incluirse las piedras de Alcolea/Galápagos), editado por M. MAYER, está ya en avanzada fase de redacción.

11. Vid. GÓMEZ-PANTOJA, J. (1996): "El Padre Fita y sus fuentes", Signo 4, pp. 115-125

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