Vía intrínseca o mitocondrial

 

La mitocondria no es sólo la productora de energía de la célula, es también un arsenal. La mitocondria secuestra un potente cóctel de proteínas proapoptóticas. La más prominente entre ellas es el citocromo c, el humilde transportador de electrones. Varios trabajos han revelado que el citocromo c es todo lo contrario a inocuo y que además de su implicación en la fosforilación oxidativa mitocondrial, es uno de los componentes requeridos para la activación de la caspasa-9 en el citosol (Li P, 1997).

 

No se conoce exactamente cómo el citocromo c atraviesa la membrana externa, pero está claro que la familia de Bcl-2 está íntimamente implicada en la regulación de este proceso. El nombre de la familia se debe al primer miembro, que fue aislado como un gen implicado en el linfoma de células B (de ahí el nombre bcl, B-cell lymphoma) que es homólogo del represor de la apoptosis ced-9 de C. elegans . Esta familia consta de 19 miembros que se ha clasificado en tres grupos basándose en similitudes estructurales y funcionales. Cada miembro posee al menos uno de los cuatro motivos conservados denominados dominios de homología con Bcl-2 (Bcl-2 homology domains, BH ): BH1-BH4. Los miembros del grupo I, como Bcl-2 y Bcl-X L , poseen actividad antiapoptótica y se caracterizan por tener los cuatro dominios BH (BH1-BH4). Además poseen una cola hidrofóbica en el C-terminal que localiza la proteína en la membrana externa de la mitocondria. El grupo II consta de miembros de la familia de Bcl-2 con actividad proapoptótica, como por ejemplo Bax y Bak. Tienen estructura similar a las del grupo I pero carecen del dominio BH4. Estudios de estructura y función sugieren que la actividad anti y proapoptótica está determinada por una región relativamente larga que incluye dos hélices a que participan en la inserción a la membrana. Los miembros del grupo III también tienen actividad proapoptótica. Todos ellos se caracterizan por la presencia de un único dominio BH3, además pueden o no tener región transmembrana. Los miembros más característicos son Bid, Bad, Bim, Bik.

 

 


 

 

 

La función clave de los miembros de la familia de Bcl-2 es regular la liberación de factores proapoptóticos, en particular el citocromo c, desde el compartimento intermembranal de la mitocondria hasta el citosol (Adams JM, 1998; Antonsson B, 2000). ¿Cómo controlan los miembros de la familia de Bcl-2 la muerte celular? Parece ser que se pasan la mayoría del tiempo simplemente intentando bloquear el siguiente movimiento del otro. Algunos miembros de la familia pueden homodimerizar pero, lo que es más importante, pueden formarse heterodímeros de miembros pro y antiapoptóticos (Adams JM, 1998; Antonsson B, 2000; Reed JC, 1997). En una primera aproximación, la heterodimerización puede simplemente resultar en una neutralización mutua de las proteínas pro y antiapoptóticas unidas. Por tanto, el problema consiste sólo en comparar los niveles totales de miembros pro y antiapoptóticos de la familia: células con más proteínas pro muerte son más sensibles a la apoptosis; células con exceso de miembros de la familia protectora serán normalmente resistentes.

 

Recientemente se ha identificado un inhibidor de las IAPs de mamíferos, denominado Smac (second mitochondria-derived activator of caspases) (Du C, 2000) o DIABLO ( direct IAP-binding protein with low pI ) ( Verhagen AM, 2000). Smac/DIABLO se une a los miembros de la familia de las IAPs y neutraliza su actividad antiapoptótica. Curiosamente, Smac/DIABLO es una proteína mitocondrial normal pero su liberación al citosol celular induce apoptosis, presumiblemente siguiendo las mismas ruta de salida que el citocromo c. Por tanto, si una célula está comprometida a sufrir apoptosis y libera el contenido mitocondrial al citosol, entonces Smac/DIABLO secuestra las proteínas IAPs y se asegura que estas proteínas no intenten parar el programa en curso.

 

La vía mitocondrial se ejecuta en respuesta a intromisiones externas y a daño en el DNA. Las distintas vías de respuesta convergen en la mitocondria, a menudo a través de la activación de miembros proapoptóticos de la familia de Bcl-2. Excepto Bcl-2, que está la mayoría del tiempo anclado a membranas intracelulares, algunos miembros de los grupos II y III, incluyendo Bax, Bad, Bim y Bid, pueden localizarse tanto en el citosol como en orgánulos (Gross A, 1999; Li H, 1998; Wolter KG, 1997; Puthalakath H, 1999). La forma citosólica de estas proteínas es un reservorio inactivo pero preparado para la batalla. Las señales proapoptóticas redirigen estas proteínas a la mitocondria donde tendrá lugar la lucha por el destino de la célula. La activación de miembros proapoptóticos puede producirse a través de proteolisis, defosforilación y probablemente otros mecanismos (Adams JM, 1998; Antonsson B, 2000). Los miembros pro y antiapoptóticos de la familia de Bcl-2 se encuentran en la superficie de la mitocondria donde regulan la salida del citocromo c por un mecanismo todavía debatido. Si los miembros proapoptóticos ganan, una gran cantidad de moléculas son liberadas desde la mitocondria. La principal de estas moléculas liberadas es el citocromo c, que se asocia con Apaf-1 y después con la procaspasa-9 (y posiblemente otras proteínas) para formar el apoptosoma. Las proteínas de choque térmico (heat-shock proteins, HSP) actúan en múltiples pasos regulando la apoptosis (Jaattela M, 1999; Xanthoudakis S, 2000). El apoptosoma hidroliza la procaspasa-3 a caspasa-3 que se encarga de ejecutar la apoptosis generando distintos subprogramas cuya suma resultará en el desmantelamiento ordenado y en la muerte de la célula.

 

Aquí os esquematizo sin mucho detalle la vía intrínseca mediante un diagrama sencillo.

 

 

 

Vías de inducción de apoptosis